Comenzó el año y los golpes comenzaron a caer uno tras otro. Muchos cambios en poco tiempo y no termino de asimilarlos todos al cien por ciento. Muchos temas con puntos suspensivos y situaciones realmente inesperadas. Aún así no puedo decir que ha sido un mal comienzo de año, sólo estuvo un poco accidentado.
He regresado temporalmente a vivir en la casa de mis papás, lo cual suponía una gran tragedia para mi, pero al final no lo es. Ha sido una experiencia curiosa de reencuentros y descubrimientos muy enriquecedores. No tenía idea de que para entender varias cosas en mi tenía que ir a la raíz para que me quedaran claras, y me guste o no, la raíz está acá.
Murió mi Matilda, la tan mencionada Kitty from Hell. Todo comenzó como una más de sus andanzas. Logró colarse por la puerta y escapar de la casa. Lamentablemente se topó con algún desgraciado que decidió ese día matar a un pobre animalito. Al día siguiente la encontré muerta en una bolsa de Krispy Kreme mientras pegaba letreros de "se busca" alrededor de la unidad.
Tres días después de la terrible experiencia me encontraba subiendo mis cosas al camión de la mudanza parar irme de ahí. Ahora estoy en mi antigua recámara rodeada de cajas y maletas. Me siento a salvo y siento que al fin tengo la oportunidad de descansar y planear las cosas bien.
Tengo esta extraña sensación de que "ahora si va la buena", todo lo anterior fue un experimento de independencia que me hizo crecer de manera exponencial, entender muchas cosas, experimentar otras y al fin estar segura de lo que quiero y lo que no en todos los sentidos.
Aquí estoy sentada en mi cama, serena, con una extraña forma de paz en mi alma. Estoy lista para intentarlo todo de nuevo y ahora si hacerlo como me gusta. Ya no tengo prisa, ya no me siento presionada. Algunas de las peores cosas que me imaginaba que podrían pasarme sucedieron, y al final, una vez más sólo me han hecho más fuerte y más despierta.
domingo, 12 de febrero de 2012
viernes, 30 de diciembre de 2011
Suavemente
Ayer hice un experimento curioso con un fin muy específico en mente. Debo admitir que probablemente fue un poco rudo, pero fue efectivo.
Verá usted, tengo yo un amigo a quien le tengo mucho cariño con quien llevo una de esas relaciones indefinidas. Últimamente se acercó más de lo habitual, lo cual me hizo preocuparme respecto al control que tenía sobre la situación, así que decidí hacer algo deliberado para alejarlo. Tomé valor con unas cuantas copas de vino y le dije que lo quería mucho y que quería saber que sentía por mi. Evidentemente puso pies en polvorosa y estoy segura que durante meses (si no es que años) no volveré a saber nada de él.
Es un caso triste porque siempre está flotando en el limbo, y es de esas personas a quienes si te les acercas demasiado te hacen daño. Me resulta curioso que para alejar a alguien haya que decirle que lo quieres mucho. Me resulta curioso también que corra despavorido en cuanto intentas acercarte un poco. Cierto es que al construir una barrera a nuestro alrededor nos protegemos, pero también nos aislamos. Cuesta raspones, moretones y muchas lágrimas comprender al fin que al permitir amor, sin importar que etiqueta tenga (de pareja, de familia, de amigos) te nutres y te vuelves genuinamente más fuerte aunque el riesgo es ser vulnerable
.
Lamento que mi experimento haya funcionado, pero ya dijo es maestro Cerati, "Tenés que comprender que no puse tus miedos donde están guardados, y que no podré quitártelos si al hacerlo me desgarras". A mi no me gusta que me traten como objeto, a mi me gusta ser tratada suavemente y ya no pienso permitir que me lastimen con mi autorización. Ahora suspiro con alivio, aunque con un leve dejo de tristeza.
No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas sabiamente. Quiero que me trates suavemente. Trátame suavemente, Soda Stereo.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Erase/Rewind
Un día está uno ahí sentado en su sillón escuchando, cuando de pronto suena una alarma, se encienden focos rojos parpadeantes y se ve uno reflejado en todo su esplendor en el espejo que tiene frente a si. Sólo se puede abrir mucho los ojos y guardar silencio absoluto. Pensar y verse desde lejos, como quien observa la ciudad desde un avión que aterriza. Pero lo último que quisiera hacer uno es llegar a tierra porque el destino le aterra, lo único que quiere es correr lejos lejos.
El lado bueno de éstas cosas es que sirven para aprender, reflexionar y crecer. Sirven para dejar de hacer aquello que uno vio en el espejo y que resulta espeluznante. Son parte de esas pequeñas sacudidas que nos despabilan. Estar despierto puede ser doloroso, pero a fin de cuentas es estar vivo. Todavía se siente uno un poco agobiado por la historia inconclusa, aún cuando se tiene una idea clara de cual será el final y lo espera con ansias. Se aleja cada vez más, y mientras más distantes se escuchan las pisadas, más ligero se siente el pecho.
Durante años estuve presa en situaciones que no quería vivir. Cansada de drenar mi energía por razones estúpidas y terroríficas. Quería salir gritando, o quizás hasta volando, pero no podía. Ahora cuando me veo atrapada en situaciones así, donde le exprimen a uno las ganas de vivir, a veces se me olvida que ya no estoy encerrada y que esas nuevas situaciones son opcionales. Es tan fácil como oprimir el botón de pausa, estirar los brazos y las piernas, bostezar para oxigenar el cerebro, ponerse de pie y caminar tranquilamente hacia otro lugar.
♪ ♫I love the sound of you walking away ♪ ♫
domingo, 6 de noviembre de 2011
Urgente
Por alguna razón desconocida las últimas semanas han sido especialmente difíciles. Las grandes preguntas que uno siempre debe de hacerse habían estado en el tintero por los últimos meses y de pronto, cual si fuera una lata de gusanos salieron disparadas con gran fuerza. Quizás ahora estoy padeciendo de demasiada introspección.
Siento la urgencia de cambiar. Cambiar de casa, cambiar de trabajo, cambiar, cambiar, cambiar. Me detengo justo antes de saltar y pienso en todas las posibilidades. Trato de convencerme de que hay buenas razones para aún no dar el salto grande, sigo pensando que aún no estoy lista y que tengo que ser paciente.
Trato de empujar este malestar por la ventana, aventarlo contra la puerta, hacerlo rodar por las escaleras, pero no se va. Lo escupo, lo grito y lo lloro, pero no se va. Por meses probé encerrándolo en un frasco sin agujeros para que se ahogara, pero escapó. Ahora voy por la casa con una redecilla para mariposas esperando que se descuide para intentar deshacerme de él una vez mas...
Siento la urgencia de cambiar. Cambiar de casa, cambiar de trabajo, cambiar, cambiar, cambiar. Me detengo justo antes de saltar y pienso en todas las posibilidades. Trato de convencerme de que hay buenas razones para aún no dar el salto grande, sigo pensando que aún no estoy lista y que tengo que ser paciente.
Trato de empujar este malestar por la ventana, aventarlo contra la puerta, hacerlo rodar por las escaleras, pero no se va. Lo escupo, lo grito y lo lloro, pero no se va. Por meses probé encerrándolo en un frasco sin agujeros para que se ahogara, pero escapó. Ahora voy por la casa con una redecilla para mariposas esperando que se descuide para intentar deshacerme de él una vez mas...
sábado, 24 de septiembre de 2011
Que dice mi mamá que siempre no
Hay dos cosas que me hacen enojar hasta niveles insospechados:
1) La violencia intrafamiliar
2) Que me cancelen planes de buenas a primera
ODIO, de verdad DETESTO tener planes con algún amig@ y que de último minuto, sin el menor empacho me digan que dijo su mamá que siempre no o cualquier estupidez por el estilo. Me ENFURECE tener que deshacer mis expectativas por razones ajenas a mi.
La verdad es que es demasiado temprano para estar tan enojada, así que regresaré a la cama, dormitaré un rato más, veré alguna caricatura que me ponga de buenas, tomaré un baño calientito, prepararé un café con leche y haré nuevamente los planes para mi día cuando se me haya pasado la muina.
De veras que es demasiado temprano para hacer corajes.
1) La violencia intrafamiliar
2) Que me cancelen planes de buenas a primera
ODIO, de verdad DETESTO tener planes con algún amig@ y que de último minuto, sin el menor empacho me digan que dijo su mamá que siempre no o cualquier estupidez por el estilo. Me ENFURECE tener que deshacer mis expectativas por razones ajenas a mi.
La verdad es que es demasiado temprano para estar tan enojada, así que regresaré a la cama, dormitaré un rato más, veré alguna caricatura que me ponga de buenas, tomaré un baño calientito, prepararé un café con leche y haré nuevamente los planes para mi día cuando se me haya pasado la muina.
De veras que es demasiado temprano para hacer corajes.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Terre
Soy de tierra. Me aferro a las raíces y a las rocas. Me vuelvo polvo fácilmente y me arremolino por cualquier cosa. Me gusta entender claramente absolutamente todo lo que pasa, creo que todo tiene un fundamento y siempre intento encontrar cual es. Busco estar segura sobre tierra firme, pero anhelo la libertad de cruzar el mundo en un suspiro. Me gusta sentir la tierra esponjosa bajo los pies y llenarme los ojos con sus colores.
Soy contrastes constantes como las tierras que se cruzan en un viaje: a veces serena y próspera llena de cultivos listos para apaciguar el hambre, a veces seca y desolada como el desierto profundo a plena tarde. Soy fuerte como una roca y tengo un alma vieja como los cerros que nos observan desde lejos. Estoy bien plantada sobre múltiples realidades. A veces profunda y obscura como los cañones.
De tierra estoy hecha por completo, y sobre mi bailan todos los elementos. Los dejo pasar libremente, a veces soy obstinada y me vuelvo fuego. Al final siempre encuentro la manera de encontrar balance y empezar otra vez, con los pies bien puestos en la tierra pero la mirada fija en el cielo.
Soy contrastes constantes como las tierras que se cruzan en un viaje: a veces serena y próspera llena de cultivos listos para apaciguar el hambre, a veces seca y desolada como el desierto profundo a plena tarde. Soy fuerte como una roca y tengo un alma vieja como los cerros que nos observan desde lejos. Estoy bien plantada sobre múltiples realidades. A veces profunda y obscura como los cañones.
De tierra estoy hecha por completo, y sobre mi bailan todos los elementos. Los dejo pasar libremente, a veces soy obstinada y me vuelvo fuego. Al final siempre encuentro la manera de encontrar balance y empezar otra vez, con los pies bien puestos en la tierra pero la mirada fija en el cielo.
Al fondo de la madriguera
Desenredo un nudo y me encuentro con otros dos. De pronto me encuentro sumida en la desesperanza. Volteo alrededor y no hay nadie más que mi sombra y el eco de mis pasos. Estoy tan cansada de la soledad desolada...estoy cansada de buscar razones en mi cabeza para estar sonriente, como si rascara con un cucharón el fondo de la cazuela sabiendo que ya no queda nada.
Hay días en que me rodea la obscuridad de mi soledad. Casi siempre me siento protegida en mi madriguera, pero otros me siento abandonada. Comienzan a pesarme las elecciones pasadas, como seguir ciegamente los pasos de alguien que de repente quiso correr de prisa para perderme, y en mi caminata solitaria me quedé aquí en medio de este bosque en la indigencia. No es que se quiera estar solo, es que tiene uno que aprender a jugar con las cartas que le tocan.
Hoy veo a la vida como a una mujerzuela descarada con demasiado maquillaje, fumándose un puro con la mirada fija en mi, con una mirada burlona y desafiante murmurando que nunca lo tendré todo y que bien puedo conformarme o tomar la alternativa. Ruda y sórdida, para mi nunca ha tenido florecitas y mariposas, siempre ha sido una pelea constante. Luchar contra mis demonios, luchar contra las circunstancias.
La vida es una guerra constante que algunas veces me da tregua y en otras arremete con fuerza y por sorpresa. Me deja sobre el piso pensando que ya no quiero pelear, que ya no quiero tener que hacerlo todo yo sola. Pero en cuanto se descuida me pongo de pie y corro a toda prisa a resguardarme aquí al fondo de mi madriguera, espero a tener fuerzas de nuevo para buscar nuevos lugares, a encontrar la manera de ser más ligera y si acaso, más equilibrada.
Hay días en que me rodea la obscuridad de mi soledad. Casi siempre me siento protegida en mi madriguera, pero otros me siento abandonada. Comienzan a pesarme las elecciones pasadas, como seguir ciegamente los pasos de alguien que de repente quiso correr de prisa para perderme, y en mi caminata solitaria me quedé aquí en medio de este bosque en la indigencia. No es que se quiera estar solo, es que tiene uno que aprender a jugar con las cartas que le tocan.
Hoy veo a la vida como a una mujerzuela descarada con demasiado maquillaje, fumándose un puro con la mirada fija en mi, con una mirada burlona y desafiante murmurando que nunca lo tendré todo y que bien puedo conformarme o tomar la alternativa. Ruda y sórdida, para mi nunca ha tenido florecitas y mariposas, siempre ha sido una pelea constante. Luchar contra mis demonios, luchar contra las circunstancias.
La vida es una guerra constante que algunas veces me da tregua y en otras arremete con fuerza y por sorpresa. Me deja sobre el piso pensando que ya no quiero pelear, que ya no quiero tener que hacerlo todo yo sola. Pero en cuanto se descuida me pongo de pie y corro a toda prisa a resguardarme aquí al fondo de mi madriguera, espero a tener fuerzas de nuevo para buscar nuevos lugares, a encontrar la manera de ser más ligera y si acaso, más equilibrada.
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Fantasma
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