Mientras el avión asciende y mi estómago se encoge a su mínima expresión, me asomo por la ventana con la esperanza de sentirme menos ansiosa. De pronto pienso en lo ridículo que me parece que me de miedo volar, pero que me fascine ver la tierra desde el cielo. Acaricio con los ojos el mosaico de cientos de tonalidades de café y verde que se mezclan en el suelo; me maravilla la vista de la sierra madre y los miles de caminos de tierra que la marcan; la laguna que apenas y se asoma detrás de una montaña árida.
En momentos así comprendo mi eterna contradicción. La eterna pelea interior entre la oscuridad y la luz, entre la enfermedad mental y la paz absoluta. Mi incansable búsqueda hacia una vida en balance. A veces se me olvida que el balance no puede ser estático, siempre hay que moverse para asegurarnos de que haya equilibrio. A veces solo basta con mover un poco el dedo meñique para lograrlo, a veces hay que agitar con fuerza ambos brazos mientras echamos el resto del cuerpo para el otro lado.
Estoy al borde de cambios gigantescos. Estoy en la orilla del asiento, preparando las piernas para soportar mi peso. Pero a veces no quisiera cambiar de lugar, a veces tan sólo quisiera quedarme un rato más en donde no pasa nada. No puedo, todo me empuja hacia lo desconocido. En mi lucha contra el cambio se me olvida frecuentemente que el pasado no era necesariamente mejor ni más cómodo, solo es familiar y ya se como navegar en esas tormentas.
Y así estoy, contemplando la complejidad de una partícula de polvo desde la ventana de este avión. Sintiéndome pequeñita, diminuta e incapaz de reunir el valor y deshacer los nudos; sintiéndome compleja y laberíntica, oscura e irracional, inmensa e infinita.
Así es como me veo, la que tiene terror a las alturas pero no puede esperar para aventarse de un paracaídas; la que odia ver su carne abundante asomarse del traje de baño pero ama la arena en los pies y flotar en el agua; la que se siente fascinada por la intensidad pero que le gusta tener espacios vacíos donde no haya que lidiar con nada; la que ama la música a todo volumen pero odia la multitud de los conciertos; la que adora aprender y leer pero que encuentra respuestas a las interrogantes de la vida mientras ve Kung Fu Panda.
¿Y qué pasaría si un día simplemente acepto mis contradicciones y dejo de pelearme conmigo misma?, ¿Qué tal que logro dejar de intentantar mezclar el ying y el yang para convertirlo en gris perfecto?, ¿Que tal que me dejo de juzgar?
Creo que lo que pudieran ser contradicciones al final ni lo son. El único problema es seguir intentando meterme en un molde en el nunca me he acomodado. El único conflicto real es seguir creyendo que lo normal para uno es normal para todos los demás.
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viernes, 16 de junio de 2017
viernes, 9 de diciembre de 2011
Erase/Rewind
Un día está uno ahí sentado en su sillón escuchando, cuando de pronto suena una alarma, se encienden focos rojos parpadeantes y se ve uno reflejado en todo su esplendor en el espejo que tiene frente a si. Sólo se puede abrir mucho los ojos y guardar silencio absoluto. Pensar y verse desde lejos, como quien observa la ciudad desde un avión que aterriza. Pero lo último que quisiera hacer uno es llegar a tierra porque el destino le aterra, lo único que quiere es correr lejos lejos.
El lado bueno de éstas cosas es que sirven para aprender, reflexionar y crecer. Sirven para dejar de hacer aquello que uno vio en el espejo y que resulta espeluznante. Son parte de esas pequeñas sacudidas que nos despabilan. Estar despierto puede ser doloroso, pero a fin de cuentas es estar vivo. Todavía se siente uno un poco agobiado por la historia inconclusa, aún cuando se tiene una idea clara de cual será el final y lo espera con ansias. Se aleja cada vez más, y mientras más distantes se escuchan las pisadas, más ligero se siente el pecho.
Durante años estuve presa en situaciones que no quería vivir. Cansada de drenar mi energía por razones estúpidas y terroríficas. Quería salir gritando, o quizás hasta volando, pero no podía. Ahora cuando me veo atrapada en situaciones así, donde le exprimen a uno las ganas de vivir, a veces se me olvida que ya no estoy encerrada y que esas nuevas situaciones son opcionales. Es tan fácil como oprimir el botón de pausa, estirar los brazos y las piernas, bostezar para oxigenar el cerebro, ponerse de pie y caminar tranquilamente hacia otro lugar.
♪ ♫I love the sound of you walking away ♪ ♫
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Terre
Soy de tierra. Me aferro a las raíces y a las rocas. Me vuelvo polvo fácilmente y me arremolino por cualquier cosa. Me gusta entender claramente absolutamente todo lo que pasa, creo que todo tiene un fundamento y siempre intento encontrar cual es. Busco estar segura sobre tierra firme, pero anhelo la libertad de cruzar el mundo en un suspiro. Me gusta sentir la tierra esponjosa bajo los pies y llenarme los ojos con sus colores.
Soy contrastes constantes como las tierras que se cruzan en un viaje: a veces serena y próspera llena de cultivos listos para apaciguar el hambre, a veces seca y desolada como el desierto profundo a plena tarde. Soy fuerte como una roca y tengo un alma vieja como los cerros que nos observan desde lejos. Estoy bien plantada sobre múltiples realidades. A veces profunda y obscura como los cañones.
De tierra estoy hecha por completo, y sobre mi bailan todos los elementos. Los dejo pasar libremente, a veces soy obstinada y me vuelvo fuego. Al final siempre encuentro la manera de encontrar balance y empezar otra vez, con los pies bien puestos en la tierra pero la mirada fija en el cielo.
Soy contrastes constantes como las tierras que se cruzan en un viaje: a veces serena y próspera llena de cultivos listos para apaciguar el hambre, a veces seca y desolada como el desierto profundo a plena tarde. Soy fuerte como una roca y tengo un alma vieja como los cerros que nos observan desde lejos. Estoy bien plantada sobre múltiples realidades. A veces profunda y obscura como los cañones.
De tierra estoy hecha por completo, y sobre mi bailan todos los elementos. Los dejo pasar libremente, a veces soy obstinada y me vuelvo fuego. Al final siempre encuentro la manera de encontrar balance y empezar otra vez, con los pies bien puestos en la tierra pero la mirada fija en el cielo.
jueves, 21 de julio de 2011
Little Miss Grumpy
Desde que tengo memoria he sido catalogada como una persona de mal carácter. Crecí pensando que estaba loca y que era horrible e insoportable. Siempre sentía fuego en la panza. Siempre quise ser como un dragón y escupirlo a diestra y siniestra. Siempre estuve sola y un poco asustada. Se me clavó profundo en la mente la idea de que nadie me iba a querer nunca porque soy muy enojona. Hoy pensé en todo esto mientras manejaba y me hallaba atrapada en el tráfico eterno de la ciudad. Se me salió una lágrima sin darme cuenta y entonces entendí en un segundo miles de cosas. No podría explicar como fue, pero de pronto muchas preguntas pendientes tuvieron una respuesta simple y clara.
Me ha impresionado como de pronto, sin ninguna razón aparente y sin ningún aviso previo, sale esa niñita que vive en mi y prende luces en el camino. Uno no puede evitar preguntarle el porqué de salir ahora a mostrar estas cosas. ¿Será que ha llegado el momento de dejarlas atrás?
Después de eso me sentí más tranquila. Fue como expulsar algo atrapado en mi garganta.
Ahora, enfundada en mi pijama he hecho las paces conmigo. Quizás aún no encuentro todas las respuestas que busco, pero celebro este pequeño triunfo personal con un higo en dulce y unos calcetines de colores.
Me ha impresionado como de pronto, sin ninguna razón aparente y sin ningún aviso previo, sale esa niñita que vive en mi y prende luces en el camino. Uno no puede evitar preguntarle el porqué de salir ahora a mostrar estas cosas. ¿Será que ha llegado el momento de dejarlas atrás?
Después de eso me sentí más tranquila. Fue como expulsar algo atrapado en mi garganta.
Ahora, enfundada en mi pijama he hecho las paces conmigo. Quizás aún no encuentro todas las respuestas que busco, pero celebro este pequeño triunfo personal con un higo en dulce y unos calcetines de colores.
sábado, 12 de marzo de 2011
Estando aquí no estoy
Cuando era una adolescente obscura y confundida buscando mi identidad, me topé con una banda que me gustó de inmediato: Santa Sabina. La vocalista, Rita Guerrero, me parecía fascinante. Representaba todo lo que yo quería ser algún día: una mujer fuerte, inteligente, talentosa, sensible, con poderes hipnóticos, sensual y totalmente distinta a cualquier otra. Durante años, Santa Sabina formó parte de mi vida.
Ayer esta mujer maravillosa se despidió del plano terrenal. Últimamente, la muerte es un tema que me sacude y me inquieta. Me genera un cúmulo de preguntas que no sé si algún día estaré apta para contestar, y aún cuando siento tristeza por la partida de una mujer tan extraordinaria, también me siento sacudida pensando en la vida.
Mientras le daba vueltas a toda esta situación, me encontré un video. Es la última entrevista que le hicieron a Rita Guerrero. Lo observé con una sensación agridulce en el pecho. Recordé porque la admiro tanto. En esta entrevista dijo algo que me sigue resonando. Le preguntaron: "¿Cuáles son tus prioridades antes de que ese momento (la muerte) llegue?" a lo cual ella contestó: "ESTAR".
Que sencillo, todo lo que en realidad debemos buscar en esta vida es "estar". Se nos olvida que precisamente la gran diferencia entre la vida y la muerte es ESTAR. Sin embargo es fácil perderse en una maraña de trivialidad. A veces queremos hacer y lograr tantas cosas que olvidamos estar.
Es curioso como en esta etapa de mi vida de repente muchas cosas han coincidido para hacerme entender que lo que importa es estar aquí y ahora. Aprender a disfrutar el momento; aprender a dejar ir para poder vivir en el presente. Recordar que todos los días vivimos nuestra última batalla. Somos guerreros.
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| Rita, la guerrera. http://blogs.cnnexpansion.com/break-in-news/?p=667 |
El espíritu de un guerrero no está engranado para la entrega y la queja, ni está engranado para ganar o perder. El espíritu de un guerrero sólo está engranado para la lucha, y cada lucha es su última batalla sobre la tierra. De allí que el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras libra su batalla, sabiendo que su voluntad es impecable, el guerrero ríe y ríe. Una realidad aparte.
domingo, 13 de febrero de 2011
Comienzos
Este año al parecer no he tenido nada que decir. Me siento frente a la computadora y trato de escribir algo, pero me encuentro con la mente en blanco. Es curioso que no tenga nada que decir cuando mi cabeza está llena de frases, ideas, canciones y proyectos.
Suelo escribir sobre las espirales de mi vida, sin embargo muchas de esas espirales se han roto. De pronto me encuentro con un lienzo en blanco y una paleta llena de colores. Lo cierto es que es más sencillo cuando te dan el templete y sólo tienes que seguir las instrucciones, como si pintaras con números. Ya no hay nada que seguir, el reto ahora es volver a trazar un camino. La libertad de cambiar el curso tu vida es abrumadora y deslumbrante. No puedo evitar sentirme un poco vacía después haber limpiado todos los cajones. Aunque es mejor sentirse vacío por un tiempo que seguir arrastrando costales de basura.
Busco ahora una manera de describir y escribir todas estas cosas nuevas. La parte interesante será no repetir las mismas historias con otros personajes ni dejar viejos personajes protagonizar nuevas historias. Renovarse o morir ha sido dicho en otras ocasiones, pero creo que nunca fue una verdadera posibilidad, hasta este momento.
Suelo escribir sobre las espirales de mi vida, sin embargo muchas de esas espirales se han roto. De pronto me encuentro con un lienzo en blanco y una paleta llena de colores. Lo cierto es que es más sencillo cuando te dan el templete y sólo tienes que seguir las instrucciones, como si pintaras con números. Ya no hay nada que seguir, el reto ahora es volver a trazar un camino. La libertad de cambiar el curso tu vida es abrumadora y deslumbrante. No puedo evitar sentirme un poco vacía después haber limpiado todos los cajones. Aunque es mejor sentirse vacío por un tiempo que seguir arrastrando costales de basura.
Busco ahora una manera de describir y escribir todas estas cosas nuevas. La parte interesante será no repetir las mismas historias con otros personajes ni dejar viejos personajes protagonizar nuevas historias. Renovarse o morir ha sido dicho en otras ocasiones, pero creo que nunca fue una verdadera posibilidad, hasta este momento.
domingo, 18 de octubre de 2009
Mente en blanco

Hoy desperté con un sabor extraño. Desperté como inyectada con anestésicos. Puedo ver pero no puedo sentir.
Abrí mi facebook (un vicio diario) y vi una foto de quien era mi mejor amiga en la prepa y buena parte de la universidad. Ella decidió un día que yo ya no estaba en esa lista de gente que necesitaba y quería en su vida. Yo aprendí a leer las señales y me di vuelta. Fue uno de esos momentos en los que la vida te sacude y te pide que reacciones. Una de tantas lecciones que te muestra que la gente no es lo que parece. Generalmente recordarla siempre me produce algún tipo de punzada en el corazón, pero hoy no. Hoy sólo observé y pensé en que voy a desayunar.
Es tan curiosa esta sensación. Después de esta horrible oleada de dolor con la que he vivido los últimos meses es en verdad un alivio no sentir nada. Después de todo este remolino, después de toda la fuerza que fue necesaria para abrir los ojos y levantarse de la cama es simplemente un gran alivio ver sin sentir.
Me gusta esta sensación de no darle tantas vueltas a nada, me gusta el sólo preocuparme por el aquí y quienes forman parte de él. Me gusta poder escuchar música por la mañana y sólo disfrutar la música.
La paz de la mente en blanco es indescriptible.
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Fantasma
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