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viernes, 9 de diciembre de 2011

Erase/Rewind

Un día está uno ahí sentado en su sillón escuchando, cuando de pronto suena una alarma, se encienden focos rojos parpadeantes y se ve uno reflejado en todo su esplendor en el espejo que tiene frente a si. Sólo se puede abrir mucho los ojos y guardar silencio absoluto. Pensar y verse desde lejos, como quien observa la ciudad desde un avión que aterriza. Pero lo último que quisiera hacer uno es llegar a tierra porque el destino le aterra, lo único que quiere es correr lejos lejos. 

El lado bueno de éstas cosas es que sirven para aprender, reflexionar y crecer. Sirven para dejar de hacer aquello que uno vio en el espejo y que resulta espeluznante. Son parte de esas pequeñas sacudidas que nos despabilan. Estar despierto puede ser doloroso, pero a fin de cuentas es estar vivo. Todavía se siente uno un poco agobiado por la historia inconclusa, aún cuando se tiene una idea clara de cual será el final y lo espera con ansias. Se aleja cada vez más, y mientras más distantes se escuchan las pisadas, más ligero se siente el pecho.

Durante años estuve presa en situaciones que no quería vivir. Cansada de drenar mi energía por razones estúpidas y terroríficas. Quería salir gritando, o quizás hasta volando, pero no podía. Ahora cuando me veo atrapada en situaciones así, donde le exprimen a uno las ganas de vivir, a veces se me olvida que ya no estoy encerrada y que esas nuevas situaciones son opcionales. Es tan fácil como oprimir el botón de pausa, estirar los brazos y las piernas, bostezar para oxigenar el cerebro, ponerse de pie y caminar tranquilamente hacia otro lugar.

♪ ♫I love the sound of you walking away ♪ ♫

domingo, 11 de abril de 2010

El monstruo que nunca muere

Durante años y años perseguí el sueño máximo que cualquier persona en mi condición ambicionaría más que nada: salir de la casa paterna. No me importó mucho si tuve que dejar una cosa o dos en el camino, como la música por ejemplo, con tal de salir de aquel infierno.

Uno no puede evitar recordar todo eso de vez en cuando, por más que uno crece y se fortalece siempre hay un dolor punzante muy dentro. Un dolor que se formó durante años de guerra civil en la casa. No eran las típicas peleas bobas del adolescente que quiere irse de fiesta y no puede, o del niño berrinchudo que quiere comer muchos dulces. Para mi fue la guerra más dura y larga. 26 años de dolor constante e inestabilidad. 

Hoy escuchaba una canción de Christina Aguilera que se llama "I'm OK" y no pude evitar recordar y traer de nuevo miles de recuerdos dolorosos. Fue como si esa canción la hubiera escrito yo misma. La intensidad de su voz vibró en la inmensidad de mi dolor y soledad. Me hizo recordar porque dicen mis amigos que soy muy fuerte, me hizo recordar porque algunos familiares creen que soy muy fría. Me hizo recordar porque me encerré durante años en mi recámara a leer, dibujar, escribir y cantar. Me hizo recordar porque cuando visito a mi mamá no me gusta subir a saludar al monstruo que vive en su recámara postrado en una cama. Me hizo recordar porque preferiría no volverle a ver nunca más.

También piensa uno en los millones de personas atrapadas en la violencia doméstica. Uno piensa que tuve suerte al escapar finalmente de aquello, mientras que hay quienes viven en un espiral eterno de desesperanza y tristeza. Piensa uno en lo simple y poco dañino que fue su caso al compararlo con otras historias de terror que se cuentan por todos lados. Se va perdiendo la fé en el mundo. ¿Por qué hay tanto dolor en las familias?¿Por qué hay tantos secretos dolorosos enterrados en cada casa?

Mirar el pasado es doloroso, pero también me da esta sensación de alivio y paz inigualable. Cierto es que seguramente tengo daños severos que tardaran en sanar, pero nadie puede quitarme esta victoria. Nadie me quita esta sensación que tengo ahora al llegar MI casa, cuando cierro la puerta y me siento segura. Cuando me voy a la cama sabiendo que nadie va a gritar durante la noche. Quizás son muchos los escombros que llevo dentro, pero la esperanza que me da el saber que todo ese dolor es añejo y algún día se desvanecerá me causa una sensación indescriptible. Como si la mujer en llamas cayera al mar.

I'm Ok: http://www.youtube.com/watch?v=quAFmNvk_Zs

domingo, 5 de octubre de 2008

Las frases de la infancia

Hace poco mientras echaba el chal* con una amiga estuvimos recordando algunas de las cosas que decíamos cuando éramos niñas. He aqui las más comunes. Si usted tiene alguna que no esté en la lista agradeceremos de su cooperación por medio de un amable comentario.

1. Al fin que ni quería.

2. ¡Vas a ver con la maestra!

3. ¡Córtalas! --Mejor pégalas

4. ¡No se vale!

5. ¡Salvación por todos mis amigos!

6. ¡No me toques que me infectas!

7. A las 3 se quema la base --No porque hay bomberos y cubetas.

8. ¡A que no es cierto!

9. Me anda del 1.

10. No te comas eso, ya lo chupó el diablo.

11. Se indundó la calle.

*echar el chal: dícese del acto de chismear
Nota: si, soy yo.

lunes, 12 de mayo de 2008

Happy mother's day!

Estaba yo parada en mi salón de clases acomodando el material que usariamos ese día (quizás usted no sepa que soy maestra de inglés) Asi que ahi estaba yo, tranquila, frente a un salón lleno de pre-adolscentes cuando de repente un muchachito de aproximadamente once años se me acerca muy sonriente, extiende su mano y me ofrece un pequeño regalo al tiempo que me decía "Happy mother's day teacher!" Yo la verdad es que no estaba preparada para tan brutal golpe. No supe que contestarle. Sólo pude balbucear "I'm not a mother, but...thanks anyway", despues el sólo dijo "Ah, entonces happy teacher's day!"

Ahora tengo un espejito de bolsillo muy cuco que sólo logra recordarme que ante los ojos infantiles después de los 20 años ya no hay diferencia entre 25 y 34. Todos se ven igual de aburridos y viejos. Así que finalmente ya tengo mi primer (y quizás único) regalo por el día del maestro, que bien pudo ser mi primer (y espero único en la vida) regalo por el diez de mayo.
Que chistosos son los niños....

domingo, 24 de febrero de 2008

Recordando...

Uno recuerda historias infantiles y los labios involuntariamente se arquean.



Que fácil era creer cosas cuando se tenían 8 años. Historias fantásticas; puertas a otras dimensiones en los baños de la escuela; personajes que podían ser invocados con sólo repetir su nombre una y otra vez; sentir que la Mona Lisa vigila tus pasos y jurar que te está viendo desde hace rato; envalentonarse para ver una película de terror y colarse en otra cama por la noche para no pensar en Freddy Krueger; sentarse en las mañanas a ver los snorkels con un plato de cereal más dulce que una cucharada de azúcar; sudar cuando no hiciste la tarea y brincar de alegría al final porque olvidaron revisarla; no tenías ni idea de que era la SHCP...



A veces extraño tener 8 años y basar mi amistad en "córtalas" y "pégalas". Olvidarse de todas las cosas malintencionadas que te hayan dicho simplemente porque uniste tus dedos índice y pulgar a los de otra persona en señal de buena voluntad.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...