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jueves, 6 de febrero de 2020

Gente fecal

En los últimos años he escuchado por todas partes el término "personas tóxicas". Hay libros, pláticas, artículos de revista, todo el paquete informativo. Sin embargo, hoy mientras andaba por el mundo, fui inspirada para definir un nuevo tipo de personas: la gente fecal.

Los fecales están cubiertos de mala vibra, chismes y problemas que se generan a sí mismos. Se consideran víctimas perpetuas de las circunstancias. Pero sobre todo, siempre embarran todo lo que tocan. No pueden irse de una relación o un lugar sin antes armar un despelote brutal y dejar embarrados de mugre a todos los que se pueda. También son tremendamente manipuladores, y como buena materia fecal, siempre se adhieren a otros de su misma especie.

Les gusta la mugre, el conflicto, los problemas, la mentira, la doble cara y la hipocresía. Andar rodeado de fecales hace que inevitablemente te vayas recubriendo de lo mismo. El potencial es infinito, ya que la cubierta puede ser desde ligera hasta de varios metros de espesor.

Toda la gente que brilla les molesta. Buscan a como dé lugar darles en la torre a todos los que estén cerca. El malestar y la infelicidad son tan grandes que tienen el deseo permanente de transmitir sus demonios. A algunos, los que aún no están totalmente cubiertos, les surge de vez en cuando el deseo de lavarse y ser buenas personas, pero al final extrañan la materia que normalmente los recubre y buscan volverse a embarrar.

Hoy me embarraron de su mugre, pero pude limpiarme sin problema. No deja de ser desagradable, al final tienes que acercarte a su inmundicia para quitártela, y esa parte no deja de asquear. Pero sólo se tiene que respirar por la boca un ratito, acomodar todo, y limpiarse con un gran pedazo de congruencia y dignidad. Sé que siempre intentarán volver a dañarme, pero con la práctica vas aprendiendo a evitar sus embates. 

Tenga cuidado con la gente fecal, y no permita que lo embarren de la viscosa y maloliente mierda que les rodea.


lunes, 30 de diciembre de 2019

El mundo de los pequeños dictadores

El mundo está lleno de pequeños dictadores y diminutos tiranos. Desde la recepcionista culera que decide si una persona puede iniciar su tratamiento médico, hasta el viene-viene que decide si puedes estacionarte o no. Muy en el fondo de nuestra mente se sienta un emperador o emperatriz diminuto sobre un gran trono de frustraciones e inseguridades, dispuesto a hacer valer su poder, cualquiera que este sea, y así disfrutar de un pequeñísimo orgasmo cuando se chinga a otro. A veces ese poder, tal como lo dijo Tori Amos en esa rola sobre una mesera, reside en un club sandwich; a veces tenemos el infortunio de que logran conquistar países o dirigir empresas enormes. La cosa, es que todos somos uno de esos entes en potencia.

Qué difícil es toparte con un pequeño dictador y dominar todos tus impulsos para no estrellarle algún objeto contundente en la cara. Si lo piensas con cuidado, es impresionante cuantas veces te encuentras aplastado bajo el poder de alguna persona que tiene una situación de ligera ventaja. Lo curioso es que fuera de su reinado, ellos mismos se topan con el pequeño tirano que maneja el microbus; la emperatriz que recarga las tarjetas en el metro; el dictador que les cambia un cheque en el banco; la duquesa que en la caja del Oxxo les niega una venta porque no traen cambio. Un frustrado se desquita con otro, y así todos somos víctimas de una ridícula e interminable cadena de "me-los-chingo".

Hoy me tocó a mí sufrir de todo el peso del poder de la Infanta de la recepción del Therapy Lindavista, que me hizo pasar un muy mal rato. Después de apretar mi puño a ratos durante toda la tarde decidí escribir para sacar de mi mente este fastidio. A veces no nos damos cuenta de todas las carencias que dejamos ver cuándo dejamos salir al pequeño dictador, pero todos lo hemos hecho o sufrido en algún momento. ¿Dónde se detiene la cadena? Quizás cuando te detienes y te ríes de lo profundamente absurdo de la situación, o quizás cuando te permites sentir compasión por esa pobre mujer que solo encuentra liberación al maltratar a otros. Me va a costar otro ratito dejar de mentar madres y estarme quieta, pero por lo menos el poder de esta minúscula tirana se termina saliendo del consultorio, y puedo optar por no regresar a su pequeño reinado, y buscando lugares donde haya más empatía y sensatez.



domingo, 8 de diciembre de 2019

Insomne

Busco acomodarme en la cama variando mi postura un milímetro cada segundo. No puedo acomodarme. Recuerdo entonces esa app que compré para meditar, elijo la meditación profunda para dormir de 30 minutos, y después de respirar y sentir mi pie izquierdo me rindo. Quizás fui muy ambiciosa, voy a intentar respirar...¿cuánto tiempo será bueno? Elijo un minuto porque no me tengo mucha fé. Regreso a la meditación profunda para dormir, tal vez si elijo cinco minutos tenga mejores resultados. Comienzo con respirar profundo, pero me fastidio. Solo quiero salir corriendo, lo cual es tremendamente estúpido en este preciso momento porque mi pie sigue atrapado en esta férula.

Tengo tantas ganas de arrancar esa férula y estirar mi pie. Rascar y rascar mi piel. Caminar a la cocina y lavar los trastes sucios. Treparme a la escalerilla para poder bajar el arbolito de navidad y ponerlo yo solita. Tengo tantas ganas de poder hacer lo que se me venga en gana sin tener que pedir ayuda, sin sentir que invado el tiempo de otro, sin tener que ser esta mujer enojada porque no puede. Tengo tantas ganas también de salir corriendo de mi mente, que no quiere darme tregua cinco minutos para conciliar el sueño. ¿De dónde viene esta horrible frustración? ¿Por qué no puedo respirar profundo por cinco minutos ni dejar de llorar? ¿Por qué me siento como una isla solitaria?

Mi mente regresa al momento en que el doctor revisó mi radiografía y mi pie sin bota. Mi pie mutilado, con dos grandes cortadas cosidas con hilo negro, y con una cosa atravesada, incrustada en mis huesos. Luego recuerdo que me dijo: 3 semanas más. Y ahora, viendo el techo de la recámara me repito: 3 lunes más. Más lágrimas ruedan por mis mejillas y humedecen la almohada. Me ahoga la desesperanza. ¿Tres semanas más de estar montada en este sube y baja? Pffftt

Si tan solo pudiera dormirme tres semanas al hilo...dijo la insomne que no pudo relajarse por cinco minutos. Que prueba tan dura, que forma tan severa de obligarme a resolver mis pendientes antes de continuar a un nuevo año. Me pregunto, si con esta no aprendes lo que sea que está pendiente, ¿qué más necesitas? Tengo mil preguntas, pero ningún deseo de hablar con quien crea tener todas las respuestas. Tan solo quiero estirar mi pie, y sentir que puedo correr si así lo quisiera.


lunes, 18 de noviembre de 2019

Se me rompió la omnipotencia

Hace tanto tiempo que no escribo aquí... ¿será porque mi mente ha estado congestionada por varios años? Amo escribir, pero a últimas fechas cuando lo logro una vez al mes es mucho. He estado profundamente conflictuada entre quien creo que debo ser y el cumplimiento de mis pactos personales secretos, y quien realmente soy y lo que quiero hacer con mi vida ahora. Suena a un estúpido problema inventado, y lo es, es un dolor auto infligido. Sin embargo, eso no quiere decir que haya  consciencia ni voluntad en ello.

En los últimos quince años poco a poco he ido reuniendo mis piezas. Armándolas y acomodándolas para sentirme completa, buscando un bienestar cuya existencia sabía pero nunca había experimentado. Soy fuerte e impaciente, y tremendamente combativa. Omnipotente hasta el fastidio, porque todo lo puedo hacer sola y hasta dos veces. No necesito que alguien me ayude a cargar la bolsa ni a mover un mueble, nada pesa lo suficiente como para romperme. Todo lo que se hacer es sobrevivir en la guerra. Y ahora que firmé la paz y me rodea la armonía estoy terriblemente perdida. ¿Aquí qué se hace? ¿Cómo se vive sin tener una espada permanentemente en mano?

Dentro de esta gran crisis y sin saber qué más hacer, se me atravesó una banqueta en una calle oscura. Catástrofe absoluta, tobillo destruido. No sé qué me duele más: si acaso es el dolor físico de mi tobillo tratando de sanar, o ver mi omnipotencia embarrada como un moco sobre la pared de la realidad. Pedir ayuda hasta para la más mínima tarea, enfurecer porque no puedo explicar donde guardo las servilletas y llorar, llorar, llorar y llorar hasta que no me quedan más lágrimas.
La guerra es difícil, la lucha por sobrevivir y salir de donde sufres es larga. Pero nadie te dice que la posguerra es también dolorosa, y que hay muchas nuevas cosas por aprender a hacer y por desaprender.

Nunca me ha gustado la gente que dice que en los momentos difíciles es cuando aprendes quienes son tus amigos y cuales son los verdaderos colores de la gente. No, no. No están entendiendo el punto. Los momentos difíciles son pruebas para uno mismo, para saber de qué estás hecho, para tener oportunidades de moverte del atasco en el que estás y saber si en verdad has crecido. Para calibrar la realidad, para atreverte a usar esos colores que te guardas sólo para ti. Quien te acompañe y cómo te acompañe no es cosa tuya, no se trata de ti.

Sería genial poder procesar todas estas cosas sin necesidad de romperte la madre, y pudiendo hacer pausas voluntarias, pero a veces la única manera de frenar es por la fuerza. Yo no lo sabía pero cuando pisé esa banqueta realmente estaba pisando un botón de pausa.

Paciencia, humildad para aceptar y pedir ayuda, y aprender a serenar el espíritu y la mente sin necesidad de un trauma doloroso. ¿Será que puedo aprender sobre estas cosas? Espero que si. Espero tener la verdadera valentía que se necesita para ser quien quiero ser, y desactivar todos los viejos mecanismos que me hacen sentir dolor, angustia, depresión y ansiedad a diario.

martes, 5 de febrero de 2013

Fuerza

A veces olvido lecciones importantes y vuelvo a caer en lugares oscuros en los que ya había estado antes. Muchas veces dejo de creer en mi y me siento poca cosa. A veces desespero y dejo que me pisen. Que me hagan creer que soy ordinaria y prescindible. La soledad se transforma en una necesidad ciega.

Muchas veces dejo entrar en mi vida a quien sea que quiera hacerlo, como si tratara de un club barato. Imagino que no puede ser peor que estar sola, pero luego el dolor llega en oleadas intermitentes. Siento que me ahogo en la tristeza y la desesperanza. Después dejo de luchar por salir a la superficie. Pero hay algo en mi fuerte e invencible como una roca en medio de la tempestad. No pueden destruirme por mucho que lo intenten.

He de llorar y de estar triste por unos días, pero después volveré a estar en pie. Soy guerrera y seguiré a pesar de las heridas. Lucharé hasta que pierda esa batalla final.

Hay días como hoy, en los que floto en un escombro sobre las aguas. Sonrío porque tengo fé en la poderosa fuerza que encierro. Sonrío porque se que no estoy a la deriva.

A veces me encuentro tan adolorida y confundida que sólo quisiera aullar. Gritar y golpear el suelo con los puños. Pero se que esta ira ardiente después se volverá un impulso que me volverá a llevar hacia adelante. Quizás saldrá vapor por mis orejas, pero también moverá mis pies.

No pueden destruirme, porque llevo fuego, vida y fuerza en los bolsillos, y siempre tengo suficiente.

domingo, 13 de mayo de 2012

Hogar


Se acabó la tregua. Se ha roto la paz en este lugar, al que equivocadamente consideré mi casa. No puedo permanecer inmóvil ante el sufrimiento de otros. No puedo seguir ignorando lo que pasa al otro lado de la puerta, pero tampoco quiero ser parte de ello.

Esta es la razón por la cual debo irme de esta casa y no regresar jamás. Nunca más. Es un lugar maldito y lleno de amargura. Este no es mi hogar, mi hogar es donde pueda estar segura y tranquila. Es donde pueda dormir una noche completa sin temor a que haya gritos, golpes…violencia.

Quiero estar en mi hogar y sentir que no tengo nada que temer, que nadie amenazará con matarme o "balacearme", con golpearme, quiero estar en un lugar donde la gente no crea que vive en el viejo oeste. Quiero estar en un lugar donde no me insulten por pensar diferente y por querer cambiar mi entorno. 

Hoy me siento enferma y derrotada. He caído en el terrible juego que les gusta vivir en esta casa. Pronto me voy, ya sólo queda tener un poco más de paciencia y no perder el espíritu. No puedo dejar de pensar que debí haberme ido hace ya varios meses. Siempre supe que la paz era pasajera, pero quise jugar a que no tenía prisa y a que todo estaba bien (cuando nunca lo ha estado).

Ahora si me salgo para no volver. Me repito una y otra vez que este lugar no es mi casa, que esta no es mi realidad. Es hora de abandonar el barco y dejar a los que se queden a su suerte, ya que parece que aquí quieren hundirse con la nave.

Me voy, y ahora si ya no volveré jamás.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Que dice mi mamá que siempre no

Hay dos cosas que me hacen enojar hasta niveles insospechados:
1) La violencia intrafamiliar
2) Que me cancelen planes de buenas a primera

ODIO, de verdad DETESTO tener planes con algún amig@ y que de último minuto, sin el menor empacho me digan que dijo su mamá que siempre no o cualquier estupidez por el estilo. Me ENFURECE tener que deshacer mis expectativas por razones ajenas a mi.

La verdad es que es demasiado temprano para estar tan enojada, así que regresaré a la cama, dormitaré un rato más, veré alguna caricatura que me ponga de buenas, tomaré un baño calientito, prepararé un café con leche y haré nuevamente los planes para mi día cuando se me haya pasado la muina.

De veras que es demasiado temprano para hacer corajes.

jueves, 25 de noviembre de 2010

I hate everyone

En algún punto del camino uno toma la decisión equivocada, y luego tiene que vivir con eso. Te asomas por la ventanilla y descubres que estás en medio del desierto ,y no sabes si el camino por el que vas te llevará a donde quieres ir. ¿Sabe uno a dónde quiere ir? Porque bien decía el gato Chesire, si no sabes hacia donde quieres ir, qué más da el camino que hayas de tomar.

Insomne miro a través de la ventana y enciendo un cigarrillo. Observo en silencio porque me parece que me he quedado sin palabras. No hay más argumentos. Caminé hasta este punto sin mucha consciencia al respecto. Ahora sólo me queda rumiar este mal humor que traigo a cuestas desde hace semanas enteras. Todo me molesta. Odio todo. Trato de buscar por encima de la nube de tormenta el switch que prenda la luz.

Debería de estar durmiendo, pero sólo doy vueltas en la cama. Me pregunto si es malestar pasajero o una alarma que me dice que por acá no era la cosa.

Quiero ver el lado positivo. Hay muchas cosas buenas, pero de repente no se ven cerca. Llego a acuerdos internos. Tratos conmigo misma. Intento convencerme de cambiar la estrategia.

Pareciera que siempre me persigue un vacío. Como que sigo sin entender de que se trata el juego. ¿Será que me tomo la vida demasiado en serio?

Me digo a mi misma drama queen y ruedo los ojos cuando se me desborda la ansiedad y la ira. Me descubro caminando rápidamente con el ceño fruncido con frecuencia. Empiezo a pensar que tengo serios problemas con el mundo. Quizás tengamos que separarnos un tiempo, hasta que conciliemos nuestras diferencias. Mientras tanto puede uno ser una suerte de autista encerrado en si mismo.

Ya no sé nada. Hoy odio a todo el mundo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Es un compló I tell you!!

Entre la felicidad e ilusión por un cambio de área en el trabajo una serie de extraños robos comenzaron a darse. Un dia se me perdían las plumas, otro unos papeles. Comencé a sospechar de sabotaje, pero no tenía pruebas. A veces la paranoia nos ataca y comenzamos a tejer redes extrañas que descubren un plan maligno para conquistar el mundo, pero entonces también llega a asaltarte la idea de que estas viendo demasiados programas de ciencia ficción. A veces dejamos de creerle al instinto por tomarlo de irracional. Pero no puedes evitar pensar tal como AMLO y de repente algo grita en tu cabeza "¡Aquí hay un compló!"... Lo peor viene cuando lo compruebas.

Muchas veces uno trata de ver en la gente tintes angelicales inexistentes. Trata uno de pensar que la gente es escencialmente buena. De alguna manera en la mayoría de los casos parecen esforzarse en probarle a uno lo contrario.

Hoy comprobé que mi instinto es acertado y que he aprendido con los años a leer las expresiones y los ademanes. Hoy probé una vez más que la gente puede ser simple y llanamente culera sin ninguna razón aparente. Hay quienes sólo han venido al mundo a chingarse al prójimo. Al mismo tiempo, en total contraste también he comprobado gustosa que hay personas amantes de la buena vibra dispuestas a dar una palmada en la espalda cuando uno se sale de si mismo y se enreda en esta maraña de sensaciones que ni siquiera pueden describirse.

Caray, que día tan raro.

martes, 13 de julio de 2010

Táctica de avestruz

El que huye de sus problemas y los evade eternamente, aquel que corre despavorido a la primer punzada de dolor, el que abandona y jamás puede decir las cosas a la cara, ese que esconde la cabeza bajo la tierra hasta que pase el temblor no se me merece mi respeto.

Como si se jugase a las escondidillas con uno mismo, todo el ritual carece de sentido. Aparecer de pronto y desaparecer como jugando al peekaboo. Toda la situación amerita un buen bostezo y después voltear la mirada a otro lugar quizás más interesante.

domingo, 16 de mayo de 2010

But I believe in peace...BITCH!!!

Todos en algún momento hemos conocido a una bitch en la oficina. La mujercilla que se sienta a calentar una silla y meter cizaña al por mayor, mientras te habla con diminutivos con una voz por demás dulzona e irritante. En general uno trata de tomar la vida de oficina a la ligera, de reir por aquí y por allá y matarle un poco los tonos grises al cubículo si es que uno tiene que rondar por ahí.

Sin embargo, hace unos días tuve que frenar mi incontenible deseo de agarrar a alguien de los cabellos y arrastrarle hasta las escaleras, donde obviamente, le aventaría cual costal de papas, para finalmente terminar dándole unas cachetadas (respiro profundamente....inhalo, exhalo, inhalo, exhalo...) Recordé entonces una de mis canciones favoritas, una de la señorita Amos, y sus sabias palabras resonaron en mi cabeza 'but I believe in peace...I believe in peace BITCH!!'. Fue entonces cuando sonreí y preferí pasar de la ira desmesurada a la indiferencia profunda.

De vez en cuando uno se topa con este tipo de seres indefinidos entre su edad mental y física, acomodados en el trabajo menos demandante que logran encontrar, entrenados para lamer traseros y zapatos a diestra y siniestra, listos para regar veneno a la menor provocación y además con look inofensivo. Cuando eso sucede lo mejor es darle la vuelta y evitarle a toda costa. Tarde o temprano las máscaras caen y la incompetencia te deja desempleado.

viernes, 26 de febrero de 2010

P-A-C-I-E-N-C-I-A

ODIO esos momentos en los que no puedo cerrar los ojos y tengo que ver la realidad tal cual es. Detesto cuando tengo que convencerme a mi misma de que lo que sucede es real. Uno preferiría pensar que esos grandes problemas desparecen. Y así estoy sentada frente a una pila de trabajo que necesito terminar, tratando de usarlo como una manera de limpiar mi mente de necedades. ¿Cómo es posible que cuando uno cree estar más allá del proceso de superar algo llega la estúpida esperanza y nos dice "lero, lero"?
No es suficiente conocer la respuesta o lo que uno debe de hacer. No es como seguir una receta de cocina y después esperar a que esté listo. O quizás si lo es, pero simplemente estoy cansada de ser paciente y de tratar de poner cara de "no pasa nada". Reprimir esta necesidad de gritar a todo pulmón y correr hasta desmayarme de cansancio. Tratar por todos los medios de darme ánimos y recordarme que no hay nada que me haya resultado imposible.
Admitir simplemente que se es un ser humano, y que hay cosas que uno siente que no puede controlar. Sólo puede uno esperar que el tiempo haga su chamba y un día nos deje estar en paz, sin este temblor en las manos y este dolor punzante en el estómago cada vez que me restregan en la cara mi derrota.
Usaré esta pila de trabajo como si fuese la solución a todos mis problemas, y tendré confianza en que sólo se trata de uno de esos días en los que todo se ve obscuro.

lunes, 25 de enero de 2010

Los buitres del megáfono

Cuando algo pasa en la colonia en la que uno vive, no pasan ni seis horas para que pase un fulano con un altavoz gritando cosas como: "¡¡Lea lo de la balacera, lo de los muertos que mataron en la balaceraaa!!" o "¡¡entérese de la que mataron en las minas de arena!!"

Me indignan, son como moscas necias revoloteando sin descanso. La pregunta es ¿de dónde diablos sale esta gente? ¿En qué momento consiguen esas fotos asquerosas? Porque no importa donde suceda, ellos salen de entre la gente chismosa que pasa por el lugar de los hechos. Son como los vendedores ambulantes que en cuanto cae la primer gota de lluvia ya estan vendiendo sombrillas e impermeables.

Lo peor es que han de vender muchísimos periódicos. En este país la mayoría de las personas que leen periódicos regularmente prefieren comprar de esos amarillistas, cuyos titulares son tan vulgares que no te queda más que reir y la primera plana se la lleva algún  infortunado atropellado quien seguramente sentiría mucho pudor por enseñar las tripas a media ciudad. Resulta una falta de sensibilidad alarmante, es triste que este tipo de imágenes ya se hayan vuelto tan cotidianas.

viernes, 22 de enero de 2010

Un viernes de limbo

Mi muy estimado lector, hay varias cosas en la vida que nos ponen de malas. En especial en esos días "equis" que uno vive de vez en cuando. Cuando no está uno ni de buenas ni de malas, y sólo necesita un empujón para irse hacia uno u otro lado.

En lo personal yo odio cuando me cambian los planes de manera arbitraria. Sin razones ni consulta, simplemente se decide no seguir adelante sin tomar en cuenta al otro. No es que no disfrute de la espontaneidad de una decisión tomada al momento, pero me pone de pésimo humor reservar tiempo o energía para algo que no se llevará a cabo.

Sin embargo, uno debe de apreder de experiencias anteriores, y darle a cada quien la seriedad que se merece. Así que hoy me envuelvo en mi cobija multicolor, me instalo en pijama en el sillón y pongo un par de episodios de los Simpsons en la tele mientras le rasco la panza al gato.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Que Dios te libre del trabajo y las desmañadas



Esta es la historia de un perezoso crónico que un día levanta su gran trasero de la cama para "trabajar" un poco. Después se queja por todos lados sobre lo cansado que se encuentra, sobre lo difícil que es ponerse las jodas que se pone (cada mil años) y espera que uno le aplauda y le apapache como si fuera un verdadero logro levantar la cabeza del estiércol de vez en cuando.

Se atreve a ponerse en un altar de diligencia y trabajo duro. Intenta provocar la lástima del que sigue trabajando un domingo a las 12 de la noche (cosa totalmente ordinaria y no lo digo por experiencia, ¿como cree?)

Dios nos libre de los lastimeros quejidos que dejará escapar si un día la injusta vida le obliga a levantarse antes de las 6 de la mañana, o peor aún, a unirse a la bola de idiotas que trabajan todos los días, ¡qué cosa tan indigna e inimaginable!

Así, al final de un día pesado se dispone a volver a echarse en su chiquero, mientras arrastra los pies y sigue quejándose.

Gracias a dios que no tengo armas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Caras vemos...



He estado indecisa sobre que escribir. Empecé varias cosas que al final no me convencieron, pero finalmente todas esas cosas tenían algo en común. Hace poco platicaba con una amiga sobre la gente que se esfuerza demasiado por "ser" de una manera, pero que al final resultan ser tan falsas como dentadura postiza pegada con Corega.

Odio la falsedad. Algo he aprendido en estos años, y eso es que no puedes aparentar ser, no funciona. Debes asumirte tal cual eres. Claro que se puede cambiar todo eso que no nos gusta ni convence de nosotros mismos, pero antes de hacer eso debemos aceptarnos.

No se puede mantener una máscara las veinticuatro horas del día. No se puede aparentar de forma perpetua.  aquel que lo intente debe de estar exhausto todo el tiempo. Sin embargo, es sorprendente la cantidad de gente falsa que uno se topa a lo largo de los años.

La segunda cosa que odio casi tanto como la falsedad es el cinismo. No soporto toparme con el cinismo descarado de alguien que se burla en tu cara. Y al pensar un poco más uno se da cuenta de que va junto con pegado una cosa de la otra.

Por lo pronto lo único que persigo es liberarme de esas pocas cosas y personas que quedan con esas características por aquí y por allá. Aún cuando puedes ver detrás del cascarón, aún cuando sabes lo que puedes esperar no deja de ser irritante y frustrante estar en contacto con ello todo el tiempo.
"El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros." Jaime Balmes

viernes, 21 de agosto de 2009

Road Rage


Ahí tiene usted que venía de regreso a la Cd. de México después de estar trabajando en Pachuca. Muy temprano esa mañana había comprado un café en un Oxxo junto a la carretera. Me bebí todo el café pero olvidé tirar el vaso, así que se quedó todo el día en el portavasos que tengo sobre la puerta. Hacía un calor infernal y decidí abrir la ventana. A medio camino el viento voló mi vaso, el cual salió disparado sin control hacia una orilla de la carretera. Me sentí un poco avergonzada, pero no había nada que pudiera yo hacer. El condutor del auto de atrás asumió que yo había aventado mi basura deliberadamente, así que decidió darme una lección. Me rebasó y se amarró frente a mi auto a 120kph. Todo el camino el individo maniático del Ibiza gris fue poniendo en riesgo nuestras vidas dando cerrones, amarrándose, etc.

Finalmente llegamos a la caseta, detuvo su auto, se bajó y me gritó majaderías haciendo hincapié en lo marrana e inconsciente que yo era por aventar mi vaso. El cavernícola nunca consideró que si nos hubieramos matado en la carretera por su imprudente reprimenda habríamos dejado mucha más basura regada que un simple vaso que accidentalmente se voló. Dios sabe que me controlé para no bajarme a partirle la cara con mi bastón de seguridad o a arrancarle los pocos cabellos que le quedaban. Mi indignación está en que seguramente si yo hubiera sido un trailero de 120kg barbón y oloroso JAMAS habría tenido el valor de poner en riesgo mi vida o de bajarse a insultarme en pro del medio ambiente. Si yo fuera un trailero de 120 kg barbón y oloroso pude haber echado un costal de basura completo, y el marica del Ibiza jamás se habría atrevido a hacer su despliegue de justicia verde.

Hoy en día nos enfrentamos a una neurosis colectiva de proporciones ridículas. Cuando nos sentamos detrás del volante perdemos toda capacidad de juicio y raciocinio. Nos volvemos una especie a parte, nos convertimos en uno con nuestras máquinas y mentamos madres a quien se atreva a ponerse en nuestro camino.

Yo sólo espero que algún día, el justiciero verde del Ibiza gris se tope con un imbécil igualito a el.

sábado, 25 de julio de 2009

What makes ME happy...



Busca uno afuera lo que sólo se puede encontrar adentro. Se busca a una persona que nos provoque ser felices, y si esta persona se va entonces se lleva nuestra felicidad como trofeo. Y como pilón pasamos meses y meses aturdiendo a todos nuestros amigos con recuerdos y pensamientos tormentosos. Se vuelve una maldición en vez de una grata experiencia.

Otra persona quizás viene a darle un toque especial y un sabor distinto a nuestros días, pero no puede venir a darle significado. Cuando alguien parte de nuestra vida, ésta en esencia, no tendría por que cambiar por completo sólo modificarse un poco.

A veces ovidamos todas esas cosas que nos causan felicidad, todas esas cosas cuyo contacto nos hace recordar lo hermosa que nuestras vidas ya son. Así que después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que hacer un cuadro representando todas las cosas que nos hacen felices, y verlo cada vez que despertamos puede ser la solución a dias amargos y simplones; a pensamientos mordaces, tristes e hirientes que nos puedan asaltar, uno cierra sus ojos y piensa en un buen amigo o tararea una buena rola, o recuerda un video divertido, y así como las cucarachas cuando prendes la luz, toda esa amargura correrá a otro lugar.

Escuchar música, salir a dar un pequeño paseo, abrazar al gato, escribir algo, componer una canción, cantar, ir al cine, ver una buena película, comer algo rico, cocinar algo nuevo, pintar y decorar cosas, echarse un buen café con un buen amigo, ir a un concierto, escuchar algo nuevo, ver un video gracioso, leer un buen libro, ver una exposición de artes plásticas, ir a chacharear, comprarse algo por puro capricho, camnar en la lluvia, limpiar el cuarto, acomodar tus cosas, un juego de mesa, ir por un helado gigante, armar un rompecabezas, disfrutar de una buena chela en un bar rocker, tocar un instrumento, tararear una canción que no existe, tomar clases de algo nbuevo, ir a pueblear, cambiarse el color del cabello...hay tantas cosas que pueden hacerte feliz, ¿por qué seguir prefiriendo echarse a ver el techo y pensar en basura?

jueves, 16 de julio de 2009

It's all about you...


Todo gira alrededor de un sólo ente. Nadie existe cuando este ser no se encuentra en la escena. Ningún problema merece mayor atención, nada puede ser más fatídico que el dolor que siente este ser.

Todos conocemos un personaje como este, no mporta que hayas hecho tu, ese personaje lo ha hecho más veces. No importa que tan personal sea tu plática, siempre hay una conexión directa a un tema relacionado con este ser. No importa si existes o no, mientras no se vean afectados de forma directa sus intereses.

¿Cómo hace uno para salir de la pequeña galaxia de estos seres? ¿Cómo puede uno hacerles entender que no son el centro del universo? ¿Cómo explicarles que ya no tiene caso interesarse en ellos debido a que su ego ocupa todo el espacio que pudiera ocupar nuestro interés?

jueves, 26 de febrero de 2009

Sucker!!!


Hay cosas que sin importar lo positivos que estemos llegan cual mosca sobre la última cucharadita de tu sopa favorita. Pero la diferencia será la relevancia que le permitamos tener a este evento.

Hay algo que odio en demasía, eso es definitivamente decepcionarme. Algo positivo es que he encontrado la manera de no permitir que estas cosas me impacten totalmente. Es fácil descubrirle la otra cara a la moneda y tirarse al drama, pero en definitiva, prefiero seguir adelante, aún cuando de momento se sienta un hueco en el estómago y algo de tristeza.

Definitivamente sigo creyendo que me hace falta colmillo para estas cosas, pero hasta cierto punto me enorgullece no tenerlo, y también me alegra que de vez en cuando me vean la cara...¿extraño? la verdad no, esto simplemente me demuestra que no he perdido la capacidad de creer. Aún no me paraliza el miedo a sentir dolor, y eso, en mi opinón es algo que vale la pena conservar, muy a pesar del riesgo.

Sólo voy a darle unas cuantas pataditas a la pared, tal vez le de un par de puñetazos a mi almohada, seguro mentare una que otra madre y luego será olvidado todo junto con esas cosas que no valió la pena conservar. La verdad es que creo que aquí no salgo perdiendo yo, porque a fin de cuentas lo que tu das regresa. Y bien dice mi madre: 'más vale un grito ahora y no dos después."

Lo malo de usar máscaras, es que tarde o temprano terminan por caer y dejarnos
expuestos.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...