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sábado, 23 de enero de 2010

Venderse y vender

El mundo de las ventas es interesante pero al mismo tiempo resulta ser súmamente sucio. No me gusta voltear la mirada y encarar este tipo de realidades. Jamás dejará de sorprenderme la mente de los demás. A veces la gente parece ser simplona y sin ningún tipo de color, pero si les das suficiente tiempo llegan a sorprenderte.

En esos largos y continuos viajes de trabajo me gusta escuchar. Es como asomarse a la ventana del vecino y conocer una realidad distinta a la de uno. Escucho con atención a los vendedores con los que trabajo, y en muchas ocasiones logro ver una persona interesante y diferente cubierta de una capa espesa de estereotipos, prejuicios e ideologias aprendidas sin reflexionar sobre ellas. Es un gran contraste. Pueden caerte muy bien pero al mismo tiempo no puedes evitar exclamar en el fondo de tu cabeza: "'che wey" mientras escuchas todo un discurso machista del porque las mujeres no somos iguales o del porque ser homosexual es antinatural y del como ponerle el cuerno a la esposa es tan natural como cepillarse los dientes (podría jurar sobre un altero de biblias que hacen más lo primero que lo segundo)

Escucho pláticas sobre como funciona el mundo de las ventas y las mil y un mañas que hay para hacerse de un dinerillo extra. Me da tristeza ver que la porquería y corrupción que embarran las altas esferas gubernamentales  son las mismas que embarran los pequeños mundos en los que habitamos. Nos atrevemos a quejarnos y a decir que todo está mal, pero lo cierto es que esas altas esferas son un reflejo de cada pequeño mundo individual que cada quien lleva en su cabeza. Uno no puede evitar sentirse boba y soñadora al creer que las cosas pueden hacerse bien, sin buscar chingarse a nadie y siguiendo la máxima de "ganar-ganar". Pensar que el mundo puede cambiar con tan sólo desearlo.

Es curiosa la cantidad de cosas que le pasan a uno por la cabeza mientras va viendo el paisaje montañezco por la ventana del auto mientras un gran suspiro le hace a uno recordar que nunca será "normal"...y es entonces cuando sonrío.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La ciudad de las mil caras


Nunca dejará de fascinarme esta ciudad en la que me ha tocado habitar. Me parece que todos sus habitantes llevamos una relación de amor-odio con ella.

Hoy me encontré con un libro que me regalaron. Es simplemente una joya. Se llama "Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones". En realidad cualquier otro día lo habría vuelto a poner en su lugar del librero sin hojearlo, pero justo hoy estaba pensando en esta ciudad y en sus mil caras. Me maravilla observar a mi alrededor. Me gusta ver los rostros de sus habitantes, ver los colores que ofrece cada esquina. Cada delegación tiene sus propios colores y un ambiente peculiar. El DF y su hermano siamés (Estado de México) pueden enloquecer o enamorar a cualquiera.

Hoy empecé el día en Polanco. Ese lugar me resulta tan irreal. Es como ver através de un aparador, mirar sin tocar. Muchos se quejan del microbusero gandalla, en Polanco uno se queja de la señora encopetada que te echa su minivan sin el menor reparo (ni quien se atreva a darle un golpe a su BMW modelo housewife) Por al´guna razón casi todos son güeros y nadie se salva del pintorezco franelero que quiere cobrar como si fuera valet parking.

Después tuve que ir a Ecatepec. Una historia muy distinta por allá. La Avenida Central es una trampa mortal para el automovilista. No importa cuantas veces tapen los baches, siempre aparecen de nuevo. Por allá las cosas se ven más crudas, la gente anda menos acicalada y definitivamente las calles están menos limpias. Sin embargo, se ve todo más real. Me sentí como si hubiera ido de una película de Disney a una de Mauricio Garcés (por aquello de la fotografía)

Es interesante saber que en muchas ocasiones, el cruzar una calle nos trae estos dos mundos que chocan y aún así son el mismo (como en Cuajimalpa) A veces cuesta trabajo creer que el señor del Mercedez que vive en Bosques de las Lomas y la señora que vende chicles y vive en la zona de barrancas de Alvaro Obregón comparten el mismo gentilicio.

viernes, 21 de agosto de 2009

Road Rage


Ahí tiene usted que venía de regreso a la Cd. de México después de estar trabajando en Pachuca. Muy temprano esa mañana había comprado un café en un Oxxo junto a la carretera. Me bebí todo el café pero olvidé tirar el vaso, así que se quedó todo el día en el portavasos que tengo sobre la puerta. Hacía un calor infernal y decidí abrir la ventana. A medio camino el viento voló mi vaso, el cual salió disparado sin control hacia una orilla de la carretera. Me sentí un poco avergonzada, pero no había nada que pudiera yo hacer. El condutor del auto de atrás asumió que yo había aventado mi basura deliberadamente, así que decidió darme una lección. Me rebasó y se amarró frente a mi auto a 120kph. Todo el camino el individo maniático del Ibiza gris fue poniendo en riesgo nuestras vidas dando cerrones, amarrándose, etc.

Finalmente llegamos a la caseta, detuvo su auto, se bajó y me gritó majaderías haciendo hincapié en lo marrana e inconsciente que yo era por aventar mi vaso. El cavernícola nunca consideró que si nos hubieramos matado en la carretera por su imprudente reprimenda habríamos dejado mucha más basura regada que un simple vaso que accidentalmente se voló. Dios sabe que me controlé para no bajarme a partirle la cara con mi bastón de seguridad o a arrancarle los pocos cabellos que le quedaban. Mi indignación está en que seguramente si yo hubiera sido un trailero de 120kg barbón y oloroso JAMAS habría tenido el valor de poner en riesgo mi vida o de bajarse a insultarme en pro del medio ambiente. Si yo fuera un trailero de 120 kg barbón y oloroso pude haber echado un costal de basura completo, y el marica del Ibiza jamás se habría atrevido a hacer su despliegue de justicia verde.

Hoy en día nos enfrentamos a una neurosis colectiva de proporciones ridículas. Cuando nos sentamos detrás del volante perdemos toda capacidad de juicio y raciocinio. Nos volvemos una especie a parte, nos convertimos en uno con nuestras máquinas y mentamos madres a quien se atreva a ponerse en nuestro camino.

Yo sólo espero que algún día, el justiciero verde del Ibiza gris se tope con un imbécil igualito a el.

sábado, 14 de marzo de 2009

Nueva opción para el vacacionista aburrido de pan con lo mismo.

En uno de esos viajes que tengo que hacer por el trabajo hasta el fin del mundo, me encontré con un lugar sin igual que ud. y su familia no deben dejar de visitar.

Está enclavado en la huasteca hidalguense: Jilton Huejutla. Con una inigualable gama de comodidades y atracciones que harán de sus vacaciones toda una experiencia. Cuenta con camas, almohadas, sábanas, cobijas, agua caliente o fria (a elegir), puerta o cortina (a elegir).

En el lobby del hotel hay una exclusiva boutique, donde puede encontrar ropa de la reconocida y finisima Paty Jilton, quien no sólo atiende la boutique y la recepción, por una moderada cuota le lava y plancha la ropa.
Por favor estimado lector, no se pierda de esta inolvidable experiencia, visite el Jilton de Huejutla.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...