El mundo de las ventas es interesante pero al mismo tiempo resulta ser súmamente sucio. No me gusta voltear la mirada y encarar este tipo de realidades. Jamás dejará de sorprenderme la mente de los demás. A veces la gente parece ser simplona y sin ningún tipo de color, pero si les das suficiente tiempo llegan a sorprenderte.
Escucho pláticas sobre como funciona el mundo de las ventas y las mil y un mañas que hay para hacerse de un dinerillo extra. Me da tristeza ver que la porquería y corrupción que embarran las altas esferas gubernamentales son las mismas que embarran los pequeños mundos en los que habitamos. Nos atrevemos a quejarnos y a decir que todo está mal, pero lo cierto es que esas altas esferas son un reflejo de cada pequeño mundo individual que cada quien lleva en su cabeza. Uno no puede evitar sentirse boba y soñadora al creer que las cosas pueden hacerse bien, sin buscar chingarse a nadie y siguiendo la máxima de "ganar-ganar". Pensar que el mundo puede cambiar con tan sólo desearlo.


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