sábado, 12 de marzo de 2011

Estando aquí no estoy

Cuando era una adolescente obscura y confundida buscando mi identidad, me topé con una banda que me gustó de inmediato: Santa Sabina. La vocalista, Rita Guerrero, me parecía fascinante. Representaba todo lo que yo quería ser algún día: una mujer fuerte, inteligente, talentosa, sensible, con poderes hipnóticos, sensual y totalmente distinta a cualquier otra. Durante años, Santa Sabina formó parte de mi vida.

Ayer esta mujer maravillosa se despidió del plano terrenal. Últimamente, la muerte es un tema que me sacude y me inquieta. Me genera un cúmulo de preguntas que no sé si algún día estaré apta para contestar, y aún cuando siento tristeza por la partida de una mujer tan extraordinaria, también me siento sacudida pensando en la vida.

Mientras le daba vueltas a toda esta situación, me encontré un video. Es la última entrevista que le hicieron a Rita Guerrero. Lo observé con una sensación agridulce en el pecho. Recordé porque la admiro tanto. En esta entrevista dijo algo que me sigue resonando. Le preguntaron: "¿Cuáles son tus prioridades antes de que ese momento (la muerte) llegue?" a lo cual ella contestó: "ESTAR".
Que sencillo, todo lo que en realidad debemos buscar en esta vida es "estar". Se nos olvida que precisamente la gran diferencia entre la vida y la muerte es ESTAR. Sin embargo es fácil perderse en una maraña de trivialidad. A veces queremos hacer y lograr tantas cosas que olvidamos estar.

Es curioso como en esta etapa de mi vida de repente muchas cosas han coincidido para hacerme entender que lo que importa es estar aquí y ahora. Aprender a disfrutar el momento; aprender a dejar ir para poder vivir en el presente. Recordar que todos los días vivimos nuestra última batalla. Somos guerreros. 
Rita, la guerrera.
http://blogs.cnnexpansion.com/break-in-news/?p=667
El espíritu de un guerrero no está engranado para la entrega y la queja, ni está engranado para ganar o perder. El espíritu de un guerrero sólo está engranado para la lucha, y cada lucha es su última batalla sobre la tierra. De allí que el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras libra su batalla, sabiendo que su voluntad es impecable, el guerrero ríe y ríe.  Una realidad aparte.

domingo, 13 de febrero de 2011

Comienzos

Este año al parecer no he tenido nada que decir. Me siento frente a la computadora y trato de escribir algo, pero me encuentro con la mente en blanco. Es curioso que no tenga nada que decir cuando mi cabeza está llena de frases, ideas, canciones y proyectos.

Suelo escribir sobre las espirales de mi vida, sin embargo muchas de esas espirales se han roto. De pronto me encuentro con un lienzo en blanco y una paleta llena de colores. Lo cierto es que es más sencillo cuando te dan el templete y sólo tienes que seguir las instrucciones, como si pintaras con números. Ya no hay nada que seguir, el reto ahora es volver a trazar un camino. La libertad de cambiar el curso tu vida es abrumadora y deslumbrante. No puedo evitar sentirme un poco vacía después haber limpiado todos los cajones. Aunque es mejor sentirse vacío por un tiempo que seguir arrastrando costales de basura.

Busco ahora una manera de describir y escribir todas estas cosas nuevas. La parte interesante será no repetir las mismas historias con otros personajes ni dejar viejos personajes protagonizar nuevas historias. Renovarse o morir ha sido dicho en otras ocasiones, pero creo que nunca fue una verdadera posibilidad, hasta este momento.

lunes, 17 de enero de 2011

Aquí y ahora

Pongo mi tapete rosa sobre el piso, me quito los zapatos y la credencial de acceso. Desconecto mi mente de las mil cosas que rebotan de un lado a otro sin control y reto a mi cuerpo a estirar músculos que ni siquiera sabía que tenía. Escucho mi respiración como si fueran las olas del mar en un suave ir y venir.

Este año al fin hice realidad mi sueño de tomar yoga. Siempre me resultó interesante ver fotografías sobre las posturas, leer sobre los chakras y todo el aspecto energético. Aquello de que es un estilo de vida al parecer es cierto. En lo personal disfruto como nada el desconectarme del mundo en mi cabeza, que suele revolotear entre recuerdos y obsesiones viejas. Cambiar aquello por vivir el aquí y el ahora. Concepto fabuloso para todo aquel que procese un millón de pensamientos por hora.

Creo que podría acostumbrarme a la buena vida. Al parecer la felicidad se encuentra sobre un tapete de yoga.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Kitty from hell

Hace unos meses adopté una gatita. Le puse Matilda en honor a una de mis historias favoritas. Cuando fui por ella a la casa de su primer familia me informaron que se llamaba Nemi y que ya habían tratado de regalarla en tres ocasiones, pero que siempre la regresaban. Mi primer pensamiento fue romántico. Pensé que doña Nemi estaba destinada a vivir conmigo y a llamarse Matilda. Después unas cuantas semanas descubrí la terrible verdad...

Matilda es una gata chiquita, blanca con gris. Le gustan los muñecos de peluche, el panqué y las pelotas de goma. Le gusta echarse en la orilla de las ventanas y dormirse acurrucada junto a mi almohada. También es conocida como Kitty from hell por todos aquellos que han escuchado de sus andanzas. Disfruta de destrozar el papel de baño, los manteles, las cajas y de asustar al buen Calvin. El día de ayer, Matilda protagonizó una de esas historias chiquitas que me encanta coleccionar.

A eso de las 8 pm Matilda desapareció de la faz del departamento (muy pequeño, por cierto). La busqué abajo del sillón, adentro de los clósets, en el baño, adentro del refrigerador (así es, alguna vez ya se metió ahi), abajo de la cama, en el canasto de la ropa sucia, abajo del horno, en la zotehuela, en el estacionamiento, en los pasillos. Le toqué a los vecinos y les enseñé una foto en el celular. Abrí una lata de atún, reboté una pelota...nada. Me fui a dormir triste y pensando que al otro día aparecería.

En la mañana repetí mi búsqueda, pero no encontré nada. Derrotada regresé a mi recamara y me senté en la cama. Fue entonces que escuché unos ruidos dentro del tocador. De inmediato abrí el cajón de las bufandas (que por cierto había sido vandalizado por la Kitty from hell el día anterior) y saltó Matilda como si tuviera resortes en las patas traseras. Pasó aproximadamente 12 horas dentro del un cajón. Al menos hizo ruido y la pude rescatar.

Ahora Matilda está feliz ronrroneando en la silla de al lado, cazando mis dedos mientras tecleo estas palabras.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¡A sudar muchachillo!

Don Andrés era un campesino curtido por los elementos. De manos ásperas y piel morena. Bigote blanco como su pelo. No recuerdo haberlo visto sin sombrero. Tenía un carácter bastante gentil y provinciano. Cargaba gran sabiduría y un costal de historias chiquitas. Cuando don Andrés veía un gran plato de comida se quitaba el sombrero, se pasaba la mano por la frente y exclamaba entonces: "Ora si, ¡a sudar muchachillo!"

Contaba entonces que hacía muchos años, en aquel tiempo de peones y patrones en el campo del Bajío, existía un muchacho muy pobre que no tenía nada. Todos los días terminando de trabajar se lo llevaban a comer. Probablemente era la única comida que hacía en todo el día, así que la aprovechaba al máximo.
El muchachillo hacía unas comilonas tan copiosas y se zampaba todo con tal intensidad que cuando terminaba su plato estaba agotado y bañado en sudor. De ahí la frase célebre de don Andrés, quién ya no vive con nosotros en la tierra, cada que uno le daba un buen plato de comida.

La próxima que esté presto a zamparse un plato generoso recuerde a don Andrés. Y entonces, ¡a sudar muchachillos!

De criaturas interesantes e historias chiquitas.

El mundo está lleno de criaturas interesantes e historias chiquitas. Muchas veces he escuchado historias geniales que me parece una gran tristeza se pierdan. Las cuenta la gente, pero después se las llevan cuando mueren. Si hubo suficiente suerte quizás hubo alguien que las acuerda y las retransmite.

Mi misión los próximos meses será describir a todas estas criaturas que se cruzan por mi camino y contar todas esas historias chiquitas que me han contado o he escuchado por aquí y por allá. Debo admitir que algunas historias estarán aderezadas por fragmentos de mi imaginación, pero muchas estarán apegadas a la narración original.

Todas estas cosas son las que hacen la vida. Sin ellas sólo seríamos seres grises y vacíos (no es que no los haya). Siempre será más divertido usar un vestido de colores que un traje gris rata. Y como me sigo negando a venderle mi alma al diablo, mejor se las comparto.

jueves, 25 de noviembre de 2010

I hate everyone

En algún punto del camino uno toma la decisión equivocada, y luego tiene que vivir con eso. Te asomas por la ventanilla y descubres que estás en medio del desierto ,y no sabes si el camino por el que vas te llevará a donde quieres ir. ¿Sabe uno a dónde quiere ir? Porque bien decía el gato Chesire, si no sabes hacia donde quieres ir, qué más da el camino que hayas de tomar.

Insomne miro a través de la ventana y enciendo un cigarrillo. Observo en silencio porque me parece que me he quedado sin palabras. No hay más argumentos. Caminé hasta este punto sin mucha consciencia al respecto. Ahora sólo me queda rumiar este mal humor que traigo a cuestas desde hace semanas enteras. Todo me molesta. Odio todo. Trato de buscar por encima de la nube de tormenta el switch que prenda la luz.

Debería de estar durmiendo, pero sólo doy vueltas en la cama. Me pregunto si es malestar pasajero o una alarma que me dice que por acá no era la cosa.

Quiero ver el lado positivo. Hay muchas cosas buenas, pero de repente no se ven cerca. Llego a acuerdos internos. Tratos conmigo misma. Intento convencerme de cambiar la estrategia.

Pareciera que siempre me persigue un vacío. Como que sigo sin entender de que se trata el juego. ¿Será que me tomo la vida demasiado en serio?

Me digo a mi misma drama queen y ruedo los ojos cuando se me desborda la ansiedad y la ira. Me descubro caminando rápidamente con el ceño fruncido con frecuencia. Empiezo a pensar que tengo serios problemas con el mundo. Quizás tengamos que separarnos un tiempo, hasta que conciliemos nuestras diferencias. Mientras tanto puede uno ser una suerte de autista encerrado en si mismo.

Ya no sé nada. Hoy odio a todo el mundo.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...