sábado, 12 de junio de 2010

Síndrome de bajo IQ en ventanilla

Cada que me paro frente a una ventanilla para hacer algún trámite, ya sea en el banco, en alguna oficina gubernamental o hasta en la ventanilla de la comida rápida algo extraño me sucede. No logro entender con claridad lo que se me solicita, pierdo coordinación motriz, por lo cual se me dificulta manipular objetos como papeles o credenciales. Adquiero este look de "rubia tonta" irremediable y usualmente termino mi solicitud con las mejillas ruborizadas y una sensación de "¡ah pero que taruga!"

Llevo años tratando de entender porque sucede esto, pero tengo testigos de lo bochornosa que esta situación llega a ser. La pregunta es, ¿si estuviera yo del otro lado de la ventanilla pasaría lo mismo? Si tuviera que trabajar como cajera en un banco, ¿sería acaso la empleada más incompetente que jamás nadie hubiera tenido? Dudas que probablemente nunca podré resolver (o al menos eso espero)

¿Conoce usted a otra persona con el mismo padecimiento? o será que al leer mi blog en esta ocasión ¿usted se sintió plenamente descrito? Si es así quizás debiéramos conducir alguna especie de estudio, o simplemente compartir las burradas que hemos hecho frente a una ventanilla. Yo estoy segura de que le he dado una anécdota hilarante a más de uno de esos sujetos detrás de la ventanilla para compartir a la hora de la comida.

domingo, 16 de mayo de 2010

But I believe in peace...BITCH!!!

Todos en algún momento hemos conocido a una bitch en la oficina. La mujercilla que se sienta a calentar una silla y meter cizaña al por mayor, mientras te habla con diminutivos con una voz por demás dulzona e irritante. En general uno trata de tomar la vida de oficina a la ligera, de reir por aquí y por allá y matarle un poco los tonos grises al cubículo si es que uno tiene que rondar por ahí.

Sin embargo, hace unos días tuve que frenar mi incontenible deseo de agarrar a alguien de los cabellos y arrastrarle hasta las escaleras, donde obviamente, le aventaría cual costal de papas, para finalmente terminar dándole unas cachetadas (respiro profundamente....inhalo, exhalo, inhalo, exhalo...) Recordé entonces una de mis canciones favoritas, una de la señorita Amos, y sus sabias palabras resonaron en mi cabeza 'but I believe in peace...I believe in peace BITCH!!'. Fue entonces cuando sonreí y preferí pasar de la ira desmesurada a la indiferencia profunda.

De vez en cuando uno se topa con este tipo de seres indefinidos entre su edad mental y física, acomodados en el trabajo menos demandante que logran encontrar, entrenados para lamer traseros y zapatos a diestra y siniestra, listos para regar veneno a la menor provocación y además con look inofensivo. Cuando eso sucede lo mejor es darle la vuelta y evitarle a toda costa. Tarde o temprano las máscaras caen y la incompetencia te deja desempleado.

domingo, 11 de abril de 2010

El monstruo que nunca muere

Durante años y años perseguí el sueño máximo que cualquier persona en mi condición ambicionaría más que nada: salir de la casa paterna. No me importó mucho si tuve que dejar una cosa o dos en el camino, como la música por ejemplo, con tal de salir de aquel infierno.

Uno no puede evitar recordar todo eso de vez en cuando, por más que uno crece y se fortalece siempre hay un dolor punzante muy dentro. Un dolor que se formó durante años de guerra civil en la casa. No eran las típicas peleas bobas del adolescente que quiere irse de fiesta y no puede, o del niño berrinchudo que quiere comer muchos dulces. Para mi fue la guerra más dura y larga. 26 años de dolor constante e inestabilidad. 

Hoy escuchaba una canción de Christina Aguilera que se llama "I'm OK" y no pude evitar recordar y traer de nuevo miles de recuerdos dolorosos. Fue como si esa canción la hubiera escrito yo misma. La intensidad de su voz vibró en la inmensidad de mi dolor y soledad. Me hizo recordar porque dicen mis amigos que soy muy fuerte, me hizo recordar porque algunos familiares creen que soy muy fría. Me hizo recordar porque me encerré durante años en mi recámara a leer, dibujar, escribir y cantar. Me hizo recordar porque cuando visito a mi mamá no me gusta subir a saludar al monstruo que vive en su recámara postrado en una cama. Me hizo recordar porque preferiría no volverle a ver nunca más.

También piensa uno en los millones de personas atrapadas en la violencia doméstica. Uno piensa que tuve suerte al escapar finalmente de aquello, mientras que hay quienes viven en un espiral eterno de desesperanza y tristeza. Piensa uno en lo simple y poco dañino que fue su caso al compararlo con otras historias de terror que se cuentan por todos lados. Se va perdiendo la fé en el mundo. ¿Por qué hay tanto dolor en las familias?¿Por qué hay tantos secretos dolorosos enterrados en cada casa?

Mirar el pasado es doloroso, pero también me da esta sensación de alivio y paz inigualable. Cierto es que seguramente tengo daños severos que tardaran en sanar, pero nadie puede quitarme esta victoria. Nadie me quita esta sensación que tengo ahora al llegar MI casa, cuando cierro la puerta y me siento segura. Cuando me voy a la cama sabiendo que nadie va a gritar durante la noche. Quizás son muchos los escombros que llevo dentro, pero la esperanza que me da el saber que todo ese dolor es añejo y algún día se desvanecerá me causa una sensación indescriptible. Como si la mujer en llamas cayera al mar.

I'm Ok: http://www.youtube.com/watch?v=quAFmNvk_Zs

domingo, 4 de abril de 2010

Bye Bye Birdie

Hoy le dije adiós al dolor permanente que guardaba en uno de esos rincones del cerebro. Decidí ponerle fin en verdad a ese dolor punzante de todos lo días, que al volverse rutinario, a veces nos hace pensar que ya no está. Algunos insisten en que el tiempo cura todo; nos hacen pensar que el motivo por el cual seguimos sintiendo dolor y tristeza es nuestra arraigada inmadurez.
Tiempo, distancia y paciencia, eso si lo cura todo. Dejar de jugar a que no pasa nada. Tomar el toro por los cuernos, poner los puntos sobre las ies. Arrancar el problema de raíz. Dejar de tomarse el pelo a uno mismo.
Decir adiós nunca será fácil, pero no hay nada más liberador. Es levar anclas y echárse a la mar.

viernes, 26 de febrero de 2010

P-A-C-I-E-N-C-I-A

ODIO esos momentos en los que no puedo cerrar los ojos y tengo que ver la realidad tal cual es. Detesto cuando tengo que convencerme a mi misma de que lo que sucede es real. Uno preferiría pensar que esos grandes problemas desparecen. Y así estoy sentada frente a una pila de trabajo que necesito terminar, tratando de usarlo como una manera de limpiar mi mente de necedades. ¿Cómo es posible que cuando uno cree estar más allá del proceso de superar algo llega la estúpida esperanza y nos dice "lero, lero"?
No es suficiente conocer la respuesta o lo que uno debe de hacer. No es como seguir una receta de cocina y después esperar a que esté listo. O quizás si lo es, pero simplemente estoy cansada de ser paciente y de tratar de poner cara de "no pasa nada". Reprimir esta necesidad de gritar a todo pulmón y correr hasta desmayarme de cansancio. Tratar por todos los medios de darme ánimos y recordarme que no hay nada que me haya resultado imposible.
Admitir simplemente que se es un ser humano, y que hay cosas que uno siente que no puede controlar. Sólo puede uno esperar que el tiempo haga su chamba y un día nos deje estar en paz, sin este temblor en las manos y este dolor punzante en el estómago cada vez que me restregan en la cara mi derrota.
Usaré esta pila de trabajo como si fuese la solución a todos mis problemas, y tendré confianza en que sólo se trata de uno de esos días en los que todo se ve obscuro.

martes, 26 de enero de 2010

Calvin hace sus maletas


Al parecer desde que decidí vivir sola escribo más seguido en el blog. ¿Será que de pronto siento que es una buena manera de no convertirme en una total ermitaña? Vaya usted a saber, lo cierto es que desde que he estado viviendo en este departamento puedo escuchar lo que pienso todo el tiempo.

Hoy llegué a la decisión de que mi pequeño Calvin (mi gato) tendrá que regresar a vivir con su abuela (mi madre) porque me causa alergias espantosas. Me parte el corazón en mil pedazos decidir que tengo que deshacerme de mi única compañía.

Verá usted, la tragedia reside en que Calvin ha sdo mi mascota desde hace 12 años, y saber que es el quien me mantiene con estas alergias espantosas y esta asma es un golpe duro. Cuando la gente se entera de que soy asmática y tengo un gato no dudan en dirigirme una mirada de "pinche loca" y el obvio comentario, pero definitivamente no creo que entiendan lo que significa para mi este gato. Supongo que nadie más que aquellos que aman a sus mascotas y realmente disfrutan de su compañía pueden entender el gran hueco que se me ha hecho en el pecho.  Así pues, me quedan unos cuantos días más para compartir con mi Calvin y sufrir las alergias.

Cual hijo de padres divorciados don Calvin vendrá de visita en las vacaciones y tendré que conformarme con eso.

Mal día el de hoy :(

lunes, 25 de enero de 2010

Los buitres del megáfono

Cuando algo pasa en la colonia en la que uno vive, no pasan ni seis horas para que pase un fulano con un altavoz gritando cosas como: "¡¡Lea lo de la balacera, lo de los muertos que mataron en la balaceraaa!!" o "¡¡entérese de la que mataron en las minas de arena!!"

Me indignan, son como moscas necias revoloteando sin descanso. La pregunta es ¿de dónde diablos sale esta gente? ¿En qué momento consiguen esas fotos asquerosas? Porque no importa donde suceda, ellos salen de entre la gente chismosa que pasa por el lugar de los hechos. Son como los vendedores ambulantes que en cuanto cae la primer gota de lluvia ya estan vendiendo sombrillas e impermeables.

Lo peor es que han de vender muchísimos periódicos. En este país la mayoría de las personas que leen periódicos regularmente prefieren comprar de esos amarillistas, cuyos titulares son tan vulgares que no te queda más que reir y la primera plana se la lleva algún  infortunado atropellado quien seguramente sentiría mucho pudor por enseñar las tripas a media ciudad. Resulta una falta de sensibilidad alarmante, es triste que este tipo de imágenes ya se hayan vuelto tan cotidianas.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...