miércoles, 21 de octubre de 2009

Aquí se rompió una taza...


...y cada quien para su casa

Siempre me imaginé que compartir un departamento era una cosa complicada. Aún así decidí intentarlo. De entrada está padre la novedad, pero después las cosas cambian. De pronto uno se siente incómodo estando en casa en pijama con la greña y la lagaña y ver que llegan invitados ajenos. De pronto uno se pregunta, mientras trapea la sala, por qué diablos uno es el único que lo hace.

En realidad uno trata de cumplir con plazos y contratos y prefiere dejar las cosas como están porque en apariencia es más sencillo, pero en realidad no lo es. Uno sólo debe de tomar una simple decisión, arremangarse la camisa y dedicarse a planear el salto.

De pronto uno se da cuenta de que no está obligado a tolerar nada. En verdad, no hay necesidad. Uno es libre y responsable de hacer lo posible para vivir en paz. Saber que cuando uno llegue a su casa puede sacarse los zapatos y los pantalones, servirse un poco de limonada y sentarse a limpiar la mente en plena sala, sin temer que alguien llegue de pronto, o lleguen unos cuates (que no son los de uno) a echar chelas y desmadre un miércoles cualquiera.

Hoy decidí que aquí se rompió una taza y que es hora de adelantar los planes de febrero un par de meses. Hoy volví a recordar que no tengo que hacer nada que yo no quiera. Al final, uno no tiene porque tolerar que no se nos respete.

domingo, 18 de octubre de 2009

¿Dispuesto a cohechar?

Un pequeño video de un triste incidente. Al parecer es muy común salirse de control al ir conduciendo en Reforma, por lo que varias personas me cuentan. Es cierto que uno no debe darse vuelta en el carril prohibido del Metrobus, pero muchas veces la gente no se da esa vuelta porque quiera intencionalmente violar la ley. Quizás un letrero extra que señale que está prohibida la vuelta pudiera evitar que los despistados caigan en las redes de seres tan nefastos como este del video.
Este video fue tomado desde el asiento del copiloto, yo iba con una compañera de trabajo. No grabé todo lo que el poli dijo pero es descarada la forma en que te invitan a que les des mordida. Aqui les comparto este video, y les dejo esta pregunta a ti, ¿te gusta cohechar?

Mente en blanco


Hoy desperté con un sabor extraño. Desperté como inyectada con anestésicos. Puedo ver pero no puedo sentir.
Abrí mi facebook (un vicio diario) y vi una foto de quien era mi mejor amiga en la prepa y buena parte de la universidad. Ella decidió un día que yo ya no estaba en esa lista de gente que necesitaba y quería en su vida. Yo aprendí a leer las señales y me di vuelta. Fue uno de esos momentos en los que la vida te sacude y te pide que reacciones. Una de tantas lecciones que te muestra que la gente no es lo que parece. Generalmente recordarla siempre me produce algún tipo de punzada en el corazón, pero hoy no. Hoy sólo observé y pensé en que voy a desayunar.
Es tan curiosa esta sensación. Después de esta horrible oleada de dolor con la que he vivido los últimos meses es en verdad un alivio no sentir nada. Después de todo este remolino, después de toda la fuerza que fue necesaria para abrir los ojos y levantarse de la cama es simplemente un gran alivio ver sin sentir.
Me gusta esta sensación de no darle tantas vueltas a nada, me gusta el sólo preocuparme por el aquí y quienes forman parte de él. Me gusta poder escuchar música por la mañana y sólo disfrutar la música.
La paz de la mente en blanco es indescriptible.

martes, 29 de septiembre de 2009

La era de los idiotas...


Hoy se me heló la sangre, y me sentí más superficial que Barbie. Me di cuenta de como la mayoría de mis problemas son imagnarios y de todo lo que deberíamos hacer...pero simplemente contemplamos.

Vi un documental que no hace mucho estuvo en cartelera, pero francamente no llamó mi atención hasta que entré a una de estas páginas en las que puedes ver películas en internet y me topé con ella. Se llama "The Age of Stupid". Es un documental que mezcla animación, ficción y realidad. Habla sobre el cambio climático entre otras cosas. Las cosas que hacen unos cuantos por poseer todo el dinero del mundo, y los horrores que muchos seres humanos viven día a día. Mientras nosotros nos quejamos del tráfico o de la lonjita; otros seres humanos viven con la muerte impregnada todos los días. Tienen que ver morir a sus seres queridos por falta de comida o porque se interponen a los intereses de los poderosos.

Me impactó la historia de dos niños iraquíes refugiados en Jordania que narran todo lo que han tenido que vivir. Me dejó sin palabras verlos escogiendo tennis de una gran pila de zapatos "usados", los cuales reparan y venden. Uno de ellos comenta: "nosotros no somos como los americanos...nosotros usamos nuestros zapatos hasta que se deshacen".

Otra historia es la de una chica en Kenya que describe lo que la compañía Shell ha hecho con su comunidad. Cuando dice "me gustaría tener esa vida que llevan en America. Tener buena comida y buena agua. Si la vida fuera así de hermosa nadie querría morir nunca..."

Vivimos preocupados por miles de cosas, que al final, cuando ya no estén no serán importantes. Nunca te preocupa el agua a menos que no la tengas o que llegue hasta la segunda planta de tu casa. No te preocupa dejar la tele encendida. No nos preocupa usar triple bolsa de plástico. Preferimos usar el auto a cansarnos caminando hasta la tienda. Nos preocupamos por si la comida nos engorda y podemos darnos el lujo de no comer. Todo esto suena a cantaleta aburrida pero es lo que debería de preocuparnos todos los días.

Probablemente un pequeño documental no puede cambiar al mundo. Pero sería bueno empezar a abrir los ojos. Yo por lo pronto creo que no podré dejarme en paz hasta corregir todos esos malos hábitos que tengo. Ese despilfarro de recursos. Y francamente nunca tuve plena consciencia de la gran fortuna que tengo por poderme preocupar más por mi lonja o mi vida amorosa que por sobrevivir.

Sólo piénselo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Pequeñeces...(sin albur)


Había una vez una princesa y un hombrecillo pequeñito. La princesa se enamoró perdidamente del hombrecillo y le daba todo su amor y atención a cada momento. Con cada cosa que la princesa hacía por el hombrecillo éste crecía un poco más. Al principio el hombrecillo se sentía agradecido y bendecido por el amor de la princesa. Sin embargo, cuando el hombrecillo llegó a tener el mismo tamaño que la princesa, éste empezó a comportarse como un asno. La ignoraba y la veía sólo cuando el tenía ganas (de verla, no piense mal que este es un cuento de hadas).

Un día, mientras la princesa lloraba en su torre junto a la ventana vio que una mariposa gigantezca se posaba junto a ella. La princesa y la mariposa se miraron la una a la otra hasta que la princesa pudo articular, "Vaya, si que eres una mariposa grande. ¿Cómo lograste tener ese gran tamaño?" La mariposa la miró de arriba abajo y le dijo, "¡Pero si eres tú la que es muy pequeña!" La mariposa se fue, dejando a la princesa mirándose a sí misma. Fue entonces que entendió, no era su gran amor el que había hecho crecer al hombrecillo sino las gandalladas del hombrecillo las que la habían minimizado.

La princesa decidió no volver a ver al hombrecillo y poco a poco fue recuperando su tamaño normal.

En realidad ya no sabemos que pasó con el hombrecillo, y como seguramente a usted tampoco le importa saberlo sólo diremos que...se fue a vivir muy lejos (ahi por la Chingada)

-FIN-

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Mind your own business!

Es impresionante lo simples que somos. Cuando odiamos algo pasamos horas hablando de ello, y lo único que logramos es que crezca y crezca hasta ser insoportable. Lo único que en realidad hay que hacer cuando odias algo es cambiar de frecuencia, pensar en otra cosa. Esto no es lo mismo que hacerse pato o aparentar que no te importa. Es darle tiempo y energía a mejorES pensamientos, a proyectos propios. Dejar de vivir pensando en lo nefasto que alguien es para mejor concentrarse en lo maravilloso que es uno y en todos esos planes en los que hay que trabajar a diario para sentirnos vivos. Crecer y poner los pies sobre la tierra, de vuelta en el camino con mejores posibilidades.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Todo lo que usted puede hacer con un par de latas, pero no se le había ocurrido.


Quizás le ha pasado que se bebe un buen juguito de esos que vienen en lata y lo deposita en la basura, ¿cierto? Pues muy mal mi estimado lector, ha estado usted tirando dinero y oportunidades a la basura sin siquiera darse cuenta. Permítame compartirle algunas ingeniosas ideas.

1) Como seguramente lo vio en las noticias puede usted hacer una bomba de juguete y asustar a todos sus amiguitos. No olvide forrarlos bien y conseguir una luz verde que parpadeé. Si puede conseguir un reloj despertador de esos viejos y añadirlo a su creación, mejor aún. Puede usted conseguirse una gabardina y pegarse la bomba al cuerpo. No olvide que la intención de esta combinación es flashear gente. Será la sensación en el transporte público.

2) Usando 2 latas puede usted crear un sofisticado aparato de comunicación. ¿Se imagina el ahorro en su cuenta telefónica? También necesitará alambre de cobre delgado o hilo de cáñamo y 2 alfileres. Puede decorarlos a su gusto.

3) Puede hacer lindos botes para lápices para el regreso a clases. No ovide vacunar al niño contra el tétanos antes de darle el bote en caso de que se corte con los bordes.

4) Para las damas, se puede usar el bote como base para estilizar el fleco o "copete". No olvide que también necesitará un poco de spray fijador. También puede comprar minilatas y así tener tubos para rizar el cabello.

5) ¿Para que comprar tuppers? Mejor reutilizar estas latas como envase para alimentos en el refrigerador. No se preocupe si la lata se oxida, le será útil hasta que le salgan hoyos.

Estas son sólo unas cuantas ideas coquetas para utilizar esas latas al máximo. ¡No olvide compartir sus ideas!

Nota: La autora de este blog se deslinda de cualquier responsabilidad en caso de que alguna persona que lea esta información la tome en serio y decida aplicar su contenido.

Fantasma

Cerró la ventana y apagó todas las luces. Se sentó al centro del tapete, justo en medio de la sala. Tomó una vela aromática que había dejado...