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Crecer

Hace unos días encontré un breve video, en el que el rabino Abraham Twerski habla sobre cómo crecen las langostas. Explica que las langostas son animales suaves que viven en caparazones rígidos, y que para crecer deben deshacerse de ese caparazón, esconderse un tiempo de los depredadores y hacer uno nuevo. Explica que el estímulo que ayuda a las langostas a crecer es la incomodidad.

Yo no estaba buscando este video, sin embargo lo que encontré en él me ayudó a entender algunos acontecimientos importantes. En los últimos años he estado en procesos de cambio intensos, que han modificado por completo mi vida y la manera en la que percibo el mundo. Me he echado un clavado al lado más profundo de mi mente. He identificado mecanismos que operan desde siempre, y he podido conocerme desde otros ángulos. Gracias a esto, he podido crecer mucho, y tener una vida más balanceada y plena. 
Muchos de estos cambios han seguido un principio básico: si algo no te gusta, muévete. Así lo he hecho, desde …
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Luces navideñas

Soñé con unas luces navideñas. Soñé que mi gato se tragaba un foco y que no lo podía escupir. Sentí una desesperación indescriptible, y gritaba e imploraba que alguien le ayudara al gato a sacar el foco. Nadie parecía tener prisa, pero yo sabía que sufría y le asfixiaba de a poco en poco.

Luego se analizó ese sueño en el grupo de terapia. Se esculcó en él, como se esculcaría en el fondo de un cajón del que se quiere sacar algo perdido. Y ahí estaba, enterrado hasta el fondo de mi mente un recuerdo navideño doloroso...dolorosísimo, secreto y escondido. De esos que pasan desapercibidos, y que uno nunca logra comprender por qué tanto alboroto si al final de cuentas siempre ha estado ahí. ¿Por qué recordar algo tan simplón y tan sin chiste? Y entonces se descubre que sólo es la punta del proverbial iceberg que yace debajo de la mente. La sola insinuación que trajo consigo ese recuerdo fue un bombazo de proporciones nucleares en mi paz mental. Tan grande que tuve que salir corriendo del gr…

Contradicciones

Mientras el avión asciende y mi estómago se encoge a su mínima expresión, me asomo por la ventana con la esperanza de sentirme menos ansiosa. De pronto pienso en lo ridículo que me parece que me de miedo volar, pero que me fascine ver la tierra desde el cielo. Acaricio con los ojos el mosaico de cientos de tonalidades de café y verde que se mezclan en el suelo; me maravilla la vista de la sierra madre y los miles de caminos de tierra que la marcan; la laguna que apenas y se asoma detrás de una montaña árida.

En momentos así comprendo mi eterna contradicción. La eterna pelea interior entre la oscuridad y la luz, entre la enfermedad mental y la paz absoluta. Mi incansable búsqueda hacia una vida en balance. A veces se me olvida que el balance no puede ser estático, siempre hay que moverse para asegurarnos de que haya equilibrio. A veces solo basta con mover un poco el dedo meñique para lograrlo, a veces hay que agitar con fuerza ambos brazos mientras echamos el resto del cuerpo para el …

No soy un grano de maíz

La historia va mas o menos así: En un hospital psiquiátrico construido en una granja había un paciente que estaba convencido de ser un grano de maíz. Desafortunadamente para ir a sus terapias tenía que pasar por donde estaban las gallinas de la granja. Esta situación le causaba muchísimo estrés porque, bueno el era un grano de maíz. El doctor que lo trataba intentaba convencerlo de que no era un grano de maíz, si no de que era una persona. Después de mucho tiempo un día llegó el paciente muy contento a anunciarle al doctor que ya estaba convencido de que no era un grano de maíz, que era una persona. El doctor estaba fascinado con el anuncio. De pronto el paciente le dice que solo queda un problema. "Yo ya se que no soy un grano de maíz doctor, pero aún así hay un problema. ¿Quién va a avisarle a las gallinas?"

Por un tiempo ser importante en el trabajo y ser puesta en el lugar de "infalible" era todo para mi. Sin querer queriendo me volví el 911 de muchas personas. …

Cambiar, cambiar, cambiaaaar...de lugar

Los últimos meses he estado en terapia. Comunmente entre mis comentarios menciono que tomo terapia. Es curioso que la mayoría de las personas tienen una visión negativa sobre la terapia, y te ven como si se tratara de ir a hacerse limpias al Mercado de Sonora. Al parecer debes de estar muy loco o visiblemente desbalanceado para caer tan bajo, pero para mi es una experiencia súmamente enriquecedora y fascinante comprender que al reflejarme en los extraños puedo encontrarme, descubrirme y entenderme. Aprender los mecanismos que usa mi mente y entonces si tomar el volante y asumir ser piloto y no pasajero. ¿El problema? Pues el piloto tiene muchas responsabilidades, y por eso a veces parece más atractivo ser pasajero.

He aprendido muchas cosas importantes, pero por el momento sólo quiero compartir unas cuantas:
1.- Si algo no te gusta tienes que cambiarte de lugar. Nosotros nos ponemos en las situaciones que vivimos. Asumimos roles y desarrollamos conductas y pensamientos que vayan acord…

El loop

Busco exorcisar el dolor. Busco desterrarlo de mi pecho. Busco expulsarlo en forma de agua salada pero me quema los ojos y la piel. Odio el hueco en el pecho, y odio la cara oculta que siempre disfrazaste de candor falso.

Busco expulsarte de mi mente. Busco ponerle pausa a este loop. A esta escena en la que tu sonrisa falsa me humilla al nivel más alto que jamas nadie haya alcanzado antes. Ese momento en que te atreves a pedirme que estreche su mano en un acto tan falso como tus palabras dulces...huecas.
Sólo busco dejarte atrás, muy lejos. Yo no pertenezco a tu mundo de ficción, simulaciones y mentiras. Busco olvidar en este cuarto oscuro junto a la ventana. Busco parpadear sin recordar ya nada.

No puedo evitar odiarte, ya no poco como te dije entonces, ahora es mucho. Pero no quiero odiarte, quiero enviarte al vacío de la indiferencia. Quiero ponerte en ese limbo donde no me importe si vives o mueres. Donde no me importe si la pagas o te escapas.

Avanza la noche pero no encuentro el…

La oscuridad

Cierro los ojos un momento y veo un cielo oscuro, nublado, sin ninguna evidencia de que arriba de las nubes hay luz. Así he sido siempre, llevo a cuestas un manto oscuro que me esconde y protege del mundo. Siempre cobijada buscando el menor indicio de ruptura o peligro, y al encontrar la mínima evidencia de que mis temores son ciertos vuelvo a enredarme en las sombras y me agazapo entre el humo.

Siempre juego en el claroscuro. Me balanceo entre la luz y las sombras. Me gusta saber que puedo echarme hacia cualquier lado, a veces por aquí, a veces por allá. Siempre la misma canción, insistente, sobre buscar equilibrio y paz, y tal parece que no me doy cuenta de que así tengo balance.

Ruido y silencio, risas y lágrimas, dulce y amargo...como el café que me gusta tanto. Hoy quiero verme en medio, quiero dejar de pelear con lo que soy. Quiero dejar de pensar todo demasiado, quiero por un tiempo disfrutar la serenidad de estar presente, de vivir aquí y disfrutar ahora.

Por eso por hoy apag…